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La Paz y las elecciones

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Cada día que pasa las presidenciales tendrán mayor influencia. ¿Se aplazará la Paz hasta 2018?

El Estado representa el interés general, situándolo por encima del particular. El Régimen político, la democracia, se encarga de resolver  diferencias mediante  la regla de mayorías. ¿Qué ocurre cuando  dos sectores se encuentran, literalmente, empatados frente a un asunto tan importante como este acuerdo de Paz? Sin un desfogue, una herramienta del sistema, están creadas las condiciones  para que el conflicto  persista.

Luego del plebiscito y un formal mejoramiento en las maneras como se relaciona nuestra dirigencia, las cosas siguen, básicamente, en lo mismo: Las FARC, que ya tienen un acuerdo firmado, como si el plebiscito no existiera; la oposición, que el acuerdo no vale sin refrendación; el gobierno, intentando conciliar, lo que toca; muchos, buscando “leguleyadas” que les permitan  “ganar”. En medio de la barahúnda el asunto de fondo es que el país sigue dividido. Lo dijo cándida o irónicamente Piedad Córdoba: “»Mejor  saber que había tanta gente en contra (del acuerdo) para que no se repita lo de la UP”. Desde el otro lado  existen argumentos para decir  lo contrario  que Piedad. Si usted voto, la noticia del plebiscito es que 50% de votantes no piensa como usted.

Para que cada uno explique su “razón”, existen infinidad de justificaciones: “manipularon las encuestas”; “trataron de manipular el miedo”; “ahora existen pruebas de manipulación basada en mentiras”. Quedan interrogantes: ¿La información política, siguiendo estrategias, es manipulación? ¿Lo es el mercadeo político? ¿Manipular es, finalmente, delito? ¿Acaso, todo  vale? ¿Existen límites éticos y morales? Y si es así ¿Cuáles?

Nuestro sistema electoral, en su mecánica, no hace diferencia  entre una elección plebiscitaria y una para proveer autoridades. El asunto no es fácil, ni en uno ni otro caso, en cuanto la reglamentación, o la falta de ella, pueden afectar la libertad de información, sirviendo como ejemplo lo ocurrido con  encuestas  utilizadas  para inducir opinión más que para medirla.

Otro asunto importante es la manera como los jóvenes de las ciudades, esta versión del movimiento estudiantil, reaccionaron: un sondeo realizado en las marchas mostró que muchos de ellos no votaron. ¿Por qué, a este punto del desarrollo tecnológico, la gente puede hacer política e informarse en las redes pero no votar?

En Colombia ocurrió casi lo mismo que en Reino Unido con el Brexit: en vista de  análisis contundentes acerca de la conveniencia para mantenerse en la Unión Europea (en Colombia  la Paz) mucha gente respondió  lo contrario de lo que hizo en el cubículo haciendo fracasar las encuestas. ¿Por qué? Por falta de argumentos  para sustentar una decisión que no es, exactamente, racional y está fundamentada en sentimientos y  no en el “deber ser”. Un enfoque Psicosocial de las conductas políticas estará más cerca que, por ejemplo, el del elector racional para encontrar una respuesta.

En nuestro caso se han intentado todos los componedores: Obama y la Unión Europea han estado atentos. También los países vecinos .El Papa no lo logró. Lo del domingo 2 fue un terremoto político, en este caso con bienvenida réplica Nobel ¿Cuántas faltaran, y de que intensidad, en nuestra particular  escala  Richter de la política? Las que sean necesarias para evitar la guerra. Pero pronto.

La cosa puede empeorar  si el uribismo persiste en negar que existe un acuerdo  y quienes votaron  Sí, que existió un plebiscito con los resultados conocidos.

Siguiendo “reglas” de la política  lo que sigue es, por parte del uribismo, dilatar para vincular la situación con unas presidenciales en que los “negociadores” son pre candidatos; por parte del gobierno,  fraccionar a la oposición, y por parte de las FARC, sostenerse imperturbables en la tesis del acuerdo firmado. Por ese camino, el de agarrar la cobija y jalar cada uno por su lado, no se va a ninguna parte. Se rompe. Es el fracaso de la política. No se trata de “ganar” sino del más importante asunto de Estado ¿Será posible sacar  la Paz de las próximas presidenciales o saldar el asunto con un nuevo plebiscito antes de seis meses? ¿Tendrá que pedirlo, la sociedad civil, en las calles o en las redes?

@herejesyluis

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