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El Sí ganará de lejos, pero: atención a las encuestas.
Ahora, luego de una gran discusión mediática, las encuestas comienzan a parecerse dejando ver que una gran mayoría de colombianos votará sí a los acuerdos. Pero no podemos olvidar que hasta hace muy pocos días, de manera inexplicable, los resultados de estos estudios eran notoriamente diferentes.
La encuesta de Ipsos publicada el fin de semana registra un resultado contundente que señala una tendencia ya irreversible: 72%-28% a favor del sí. No tendría nada de raro(es, más o menos, lo que dice Invamer y otras firmas) si no fuera porque esa misma empresa, de reconocida trayectoria, presentó hace apenas un mes los resultados de otro estudio que arrojó 50% 39% a favor del no. ¿Cambió tanto el país en tan poco? Pues no. Cambió la encuesta, ahora más ajustada, pero nos dejó muchas dudas acerca de la manera como se ha utilizado esa herramienta en elecciones anteriores para crear efectos “artificiales” en la opinión, fundamentalmente en la menos informada.
Este mismo estudio señala que participarán en las votaciones el 52% de los colombianos, cifra que se parece a la tendencia histórica y muy por encima del 13% establecido como umbral. Seguramente la polarización observada en las pasadas presidenciales, al comprometerse el Centro Democrático con el no, contribuye al éxito que se vislumbra en términos de participación.
La encuesta muestra la composición y origen partidista de los electores dejando ver que entre quienes se “sienten” de uno u otro partido (diferente a membresía) no existe unanimismo: en los partidos que apoyan el sí una proporción minoritaria votará no y en el Centro Democrático, abanderado del no, el 31% votará sí. La conclusión es que, independientemente de la filiación partidista, la aprobación del acuerdo es una tendencia mayoritaria entre los colombianos.
La distribución del “sentimiento partidista” (diferente a partidos) permite medir los aportes de las diferentes fuerzas políticas: Liberalismo 22%; U y Conservadores 10%; Centro Democrático 9%; Alianza Verde y Cambio Radical 5%, Polo 4% etc. Pudiéndose concluir que el estruendo mediático de muchos protagonistas no concuerda con su respaldo electoral y, de otra parte, que no hacía falta, para el triunfo del sí, que varios funcionarios dejaran sus labores para promoverlo a menos que quieran utilizarlo como avanzada personal de futuras campañas electorales. Quiérase o no, esta vez la elección presidencial comenzó con el plebiscito. ¿Comenzó, también, la de congreso? Pues claro.
Las encuestas correctamente diseñadas y ejecutadas son una herramienta formidable sirviendo como advertencia, para futuras elecciones, lo ocurrido en esta ocasión. Como se trata de aprender de errores vale recordar que quienes resultan más afectados, al procesar información errada, son las personas con menor nivel educativo y menores ingresos: en los estratos 4, 5 y 6 el 58% se manifiesta enterado del contenido de los acuerdos, mientras en el 1 y 2 apenas el 36%.Estos sectores de la población son más susceptibles a tomar decisiones sin suficiente información como, por ejemplo, los efectos electorales de la divulgación de encuestas mal elaboradas o mal ”informadas”, convirtiéndose en formas sofisticadas de manipulación.
Mientras tenemos una verdadera reforma política, medios, firmas encuestadoras, autoridades electorales y ciudadanía debemos seguir atentamente la manera como se elaboran y publicitan encuestas. Es un requisito elemental de maduración institucional.