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Las elecciones del domingo definirán la gobernabilidad del próximo presidente e incidirán, de manera determinante, en su elección.
Tendremos cerca de 16 millones de votos. La manera como estos se distribuyan entre las diferentes listas será un referente hacia las presidenciales aunque, en un escenario marcado por una opinión urbana decididamente independiente, nadie, ni siquiera los candidatos con fuerte arraigo en las grandes ciudades, puede garantizar o endosar los votos de las listas. No ocurre lo mismo con el voto rural que tiene gran influencia de las organizaciones políticas territoriales o “maquinarias”. Por otra parte, el voto en las regiones sigue teniendo gran ascendiente de contratistas interesados, aunque no tengan el tamaño de Odebrecht, y eso se nota en los altos costos de las campañas.
Así que el voto de “maquinarias” no está necesariamente amarrado a las candidaturas, pero luego de elegidos los nuevos parlamentarios deben ponerse de acuerdo y asumir una posición de partido y de candidato y eso será decisivo para las presidenciales. Dependiendo de muchos factores, entre ellos la capacidad financiera, los elegidos pedalearán en una bicicleta real o en una estática. Tal será el tamaño de su influencia en mayo.
Pese a ello se sigue aclarando el juego de las fuerzas políticas para senado. Mientras la alianza para congreso López – Petro es una incógnita, la del Centro Democrático aspira a superar 25 curules. Ni Duque ni Petro, quienes ganarán sus consultas, con buen respaldo en la opinión, dependen de mayorías en el congreso para pasar a segunda vuelta siendo para ellos un termómetro importante, tanto como el volumen de votos en las consultas que, siendo indiferentes para los demás candidatos, les han producido utilidades al alinderar a la opinión entre esas dos fuerzas, al menos por ahora.
Para la Alianza verde, encabezada por Mockus, será una manera de ratificar, o no, la independencia hasta ahora mostrada por Sergio Fajardo. Si no duplica, al menos, las cinco curules conseguidas en 2014 esa independencia se verá comprometida creando un hecho notorio que jugará en su contra. Por demás, el voto de opinión, históricamente, no ha sido suficiente para poner presidente.
Para el Liberalismo no será difícil repetir su desempeño de 2014 cundo alcanzó 17 curules, aun considerando que la candidatura De La Calle no acaba de despegar y no “jala”. Su fuerza depende más de la consistencia histórica del partido y el trabajo regional de sus candidatos. Algo similar ocurre con el conservatismo, con tendencia descendente, guardadas proporciones.
Por los lados de la U sería un enorme logro alcanzar 15 curules, dos terceras partes de las conseguidas en 2014.Dadas sus circunstancias, sería un desempeño más que decoroso.
Los resultados del domingo son especialmente importantes para Vargas Lleras quien, hasta ahora, no llegaría a segunda vuelta y depende, como nadie, del hecho político que se pueda crear si Cambio Radical alcanza las 25 curules en senado que se ha propuesto su actual director. Llegó su hora de la verdad luego de tantos años en el gobierno. Si las consigue dará un paso importante en el objetivo de liderar una nueva alianza con sectores del conservatismo o el Liberalismo. Si no, es bien probable que busque una coalición con el Centro Democrático, por estos días en que parece regresar la polarización en cabeza del binomio Duque-Petro.
Ningún presidenciable, ni las fuerzas que los respaldan, conseguirán un triunfo que garantice su aspiración en primera vuelta así que se abrirá el espacio para adhesiones y nuevas sociedades. Claro que el 12 ninguno se dará por derrotado.
Independientemente de cómo le vaya el domingo a partidos y movimientos, la expectativa de gobernabilidad; la conformación de mayorías en el congreso, se convertirá en un hecho político que empezará a definir la carrera presidencial y será punto de partida para el nuevo escenario que se abre.