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¿Se vale «comprar» empleos?

Luis Carvajal Basto
05 de diciembre de 2008 – 08:05 p. m.

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Ante la crisis mundial muchas empresas, empezando por las grandes automotrices norteamericanas, reclaman subsidios y auxilios de los gobiernos para mantener la dinámica de la economía y el empleo. Pero la inversión pública o privada no reemplaza la confianza de los consumidores. Si se vale “comprar” empleos, puede valerse bajar el precio de la gasolina.

Chrysler, GM Y Ford han subido sus peticiones de ayudas al gobierno norteamericano de 21 a más de 30.000 millones de dólares. Puede ser viable, pero ¿y si la gente no compra los carros que producen o estos no son competitivos?

Algo similar ocurre en Alemania donde las entidades financieras solo han utilizado el 25% de los paquetes de ayuda porque, a pesar de encontrarse en una crisis de liquidez, no están seguras de que la gente quiera invertir o comprar.¿ Ha desaparecido el dinero en el mundo? No, los consumidores e inversionistas han perdido la confianza, son pesimistas.

Mientras la recesión ya está instalada en los Estados Unidos y Europa, y China baja sus expectativas de crecimiento en 2009 del 8.5 al 7.5%, en Colombia apenas estamos hablando de una caída en el crecimiento esperado al 2.5% en el peor escenario. En estos casos, no se trata de reaccionar, esperando haber que pasa, sino de anticiparse.

Nadie tiene dudas de que los efectos de la crisis nos llegarán o están llegando. El freno de la demanda en los Estados Unidos y la caída en los precios del petróleo que afecta a Venezuela debe impactar nuestras exportaciones.

Por otra parte, la devaluación que tiene conformes a muchos exportadores, pero preocupados a industriales y consumidores, encuentra parte de sus orígenes en que casi 1000 millones de dólares de inversionistas transitorios han viajado nuevamente al exterior.

En este escenario, resulta positivo que han aumentado en 2008  en más de 25% las importaciones de maquinaria y equipos que generarán empleos.

Pero además de las medidas de estímulo que esperamos los Colombianos en materia fiscal, de comercio exterior y el equilibrio del Banco de la República en el manejo de tasas, existen otras de las que el gobierno puede disponer para recuperar la confianza a de consumidores e inversionistas y fortalecer el entorno de la economía.

El precio de la gasolina es una de ellas. Parece irreal, pero el 25% de peaje que cobran los municipios y otras arandelas tiene el galón en Colombia al doble de su precio actual en los Estados Unidos.

La semana que pasó, varios ex Ministros de Hacienda señalaron que era el momento justo para liberar ese mercado, desmontando los subsidios. A veces se olvida que unas finanzas públicas sanas son apenas un importante elemento en el Bienestar de la economía y la sociedad, pero no todo. Sacrificando un poco la salud fiscal, pero anticipándose a los efectos de la crisis, es el momento para que el gobierno presione los precios de la gasolina a la baja.

Es un subsidio, pero lo son también los que se están usando en todas partes; es todo lo contrario de lo que dice la cartilla, pero estudios muy recientes, entre ellos uno del Instituto de crédito oficial de España, demuestran que bajar el precio de la gasolina recupera el optimismo y la confianza de los consumidores.

No se puede seguir en la tónica de defender teorías en abstracto, pues estamos de frente a una gran crisis y el Gobierno tiene la obligación de garantizar bienestar a los ciudadanos. Antes que proceder a “comprar” empleos, bajar el precio de la gasolina en serio, y no de a 60 pesos, puede ser un remedio adecuado para empezar a conjurarla.

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