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Las distintas disputas políticas en los países productores han influido en una reducción de la producción global. La OPEP tendrá que encargarse de suministrar el petróleo faltante.
Durante el primer trimestre han ido creciendo las preocupaciones acerca del aumento en la producción de los países no pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Después de haber aumentado en un millón de barriles por día (bpd) en 2009 y 2010, se anticipaba un crecimiento de 600.000 bpd en 2011, pero el cálculo final ha demostrado que dicha producción se contrajo.
Este año se anticipa muy parecido al 2011, con el crecimiento de la producción en algunos países del hemisferio occidental, siendo neutralizado por interrupciones de suministro en África y Medio Oriente, además de otro año de pobre desempeño en el Mar del Norte. Sin aumentos en la producción No-OPEP, quedará a cargo de los países miembros asumir el suministro adicional necesario para cubrir la demanda global incremental y atenuar la persistente caída de inventarios durante los últimos tres años.
Sin embargo, permanecen las incertidumbres y la IEA (Agencia Internacional de Energía) hasta ahora mantiene su pronóstico de aumento en la producción No-OPEP de un millón de bpd para 2012.
La reciente decisión de Sudán del Sur de cerrar su producción petrolera por una disputa con Sudán, a causa de las elevadas tarifas por usar los oleoductos de su vecino, ha privado al mundo de 350.000 bpd durante un periodo difícil de precisar. Sudán del Sur depende 100% de ellos para exportar su crudo, pero el gobierno de Karthoum exige una tarifa de US$32 por barril, la cual es absolutamente inaceptable para Juba.
No obstante que los ingresos petroleros son muy importantes para ambos gobiernos, ninguno ha dado señales de estar dispuesto a buscar un compromiso que resuelva el impasse. Entretanto, la apropiación por parte de Karthoum, de volúmenes de petróleo pertenecientes a Sudán del Sur, ha destruido la confianza y reducido las probabilidades de un arreglo.
Adicionalmente, confrontaciones políticas han afectado la producción en Yemen y Siria, que sufre por el embargo petrolero impuesto por la Unión Europea, el cual disminuyó su producción a apenas lo necesario para cubrir su demanda interna. Además, se han producido voladuras de oleoductos las cuales el gobierno atribuye a “saboteadores terroristas”, mientras la oposición las considera consecuencias indirectas de los ataques de tropas oficiales en Homs.
En Yemen, los disturbios políticos han afectado la producción petrolera, la cual ronda los 100.000 bpd, cuando hasta hace poco producía a su capacidad total de 250.000 bpd.
El Mar del Norte sigue enfrentando problemas con su capacidad de producción petrolera, en gran medida debido al envejecimiento de su infraestructura. La plataforma Brent Charlie de la Shell, en operación desde 1976, permanece cerrada debido a una serie de problemas recurrentes, al igual que su plataforma Gannet Alpha. Informaciones preliminares indican que actualmente la producción total en el Mar del Norte apenas alcanza a 970.000 bpd.
Al otro lado del Atlántico, se anticipa que la producción de EE.UU., Canadá, Colombia y Brasil aumente durante 2012, pero en Canadá es muy probable que se retrase el aumento debido a extenso mantenimiento costa-afuera, problemas con los mejoradores de crudos extra-pesados y la dependencia de exportaciones hacia EE.UU., que enfrenta gran competencia por el aumento de la producción de este último.
La OPEP enfrenta sus propias incertidumbres en el 2012. La producción en Libia está retornando rápido, mientras que las nuevas capacidades de exportación en Irak aumentarán la producción de ese país. Nigeria y Angola también anticipan aumentos, aunque esto luce algo incierto. Pero sigue la incertidumbre acerca del impacto de las sanciones actuales y futuras sobre Irán.
Con los inventarios globales en niveles muy bajos, hay poco márgen para que las petroleras cubran cualquier reducción. Como resultado, la OPEP con capacidad excedente de producción puede verse obligada a mostrar un nivel de flexibilidad inusual para exportar los volúmenes necesarios, y así evitar un nuevo episodio de volatilidad que sería inconveniente para todas las partes.
En resumen, ante la desaparición de los aumentos previstos de la producción No-OPEP, el mercado se anticipa mucho más apretado que hace apenas un par de meses, en especial por la sostenida caída de los inventarios globales durante 3 años, los cuales han llegado a 62 días de cobertura al apenas comenzar el 2012.