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Si las medidas no paran la carrera nuclear de Irán, la única opción sería una guerra de verdad.
Las políticas en Irán se están calentando a raíz de un informe divulgado la Agencia Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas (IAEA), en el cual se presentan evidencias de que Teherán continúa adelantando un programa de armas nucleares. A eso se han sumado las especulaciones a un supuesto plan de Irán para asesinar al embajador saudita en Washington.
Con la aceleración de la campaña electoral en Estados Unidos, el presidente Obama no quiere aparecer como blando frente a Irán, pero no le resultará fácil mantener una posición equilibrada. Es muy improbable que la ONU trate de aplicar severas sanciones a Irán, debido a la oposición de Rusia y China, ambos países miembros del Consejo de Seguridad de la organización.
Por su parte, Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá han tomado el asunto en sus propias manos, al anunciar varias sanciones unilaterales sobre los sectores financiero y energético de Irán.
Washington manifestó que “Irán constituye una preocupación en el cuadro del narcotráfico”, en opinión de analistas es un anuncio meramente simbólico, para tratar de disuadir a los bancos no americanos de hacer negocios con los iraníes.
Además, Estados Unidos puso en la lista negra a 11 entidades sospechosas de apoyar los programas nucleares de Irán y ha ampliado las sanciones contra empresas que apoyan su industria petrolera y petroquímica.
El negocio de exploración y producción de Irán ya estaba duramente sancionado, pero las nuevas medidas tomadas esta semana ponen fin a las evasiones al prohibir la venta de bienes y servicios, como equipos de perforación y servicios de ingeniería.
La extensión de las sanciones al sector petroquímico tiene mucho mayor significado, puesto que al menos la mitad de los ingresos por ventas internas provienen de ese sector. Adicionalmente, Irán ha venido usando sus plantas petroquímicas para producir gasolina, con e fin de atenuar el impacto de las sanciones aplicadas sobre productos refinados a principios de este año.
Por otro lado, el Reino Unido ha ordenado a todas las entidades financieras que suspendan los negocios con sus contrapartes iraníes, incluyendo el Banco Central de Irán, Bank Markazi. Sin embargo, ninguna de las sanciones afectan directamente las ventas de crudos. En otro frente, Francia ha venido abogando por nuevas sanciones “en una escala sin precedentes” por parte del bloque de naciones occidentales y otras naciones que quisieran adherirse. Pero Estados Unidos ha evitado cuidadosamente atacar al Bank Markazi, por temor a la pérdida de 2,2 millones de barriles diarios (B/D) de exportaciones de Irán, lo cual podría catapultar los precios petroleros a muy altos niveles, afectando la frágil economía global.
Esas preocupaciones se han acentuado desde lo ocurrido en Libia, donde quedaron fuera del mercado 1,6 millones de B/D. Por otra parte, una acción contra Bank Markazi generaría el rechazo de Rusia, China, India y Japón, potencias económicas que Estados Unidos quiere mantener de su lado.
El Congreso de EE.UU está considerando dos leyes con sanciones adicionales contra Irán, las cuales tienen alta probabilidad de aprobarse. Se pondría bajo la lupa cualquier negocio de petróleo y gas con Irán, aumentaría la presión sobre la Guardia Revolucionaria de Irán, penalizaría a compradores de deuda soberana de Irán, bloquearía cualquier intento de evasión a las actuales sanciones y aplicaría diversas formas de presión diplomática y económica.
Pero también se está moviendo una propuesta de ley que daría autoridad a Obama para exceptuar a bancos centrales de otros países de penalidades por hacer negocios con Bank Markasi.
Esta legislación sería más aceptable para la Casa Blanca, porque le permitiría mantener buenas relaciones con Beijing, Moscú, Nueva Delhi y Tokio, y al tiempo manejar los mercados.
Algunos analistas dicen que aplicar sanciones al Banco Central y a las exportaciones petroleras sería una forma de guerra económica, y advierten que si las medidas no logran que Irán abandone su programa nuclear, la única opción sería una guerra de verdad.