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EN MEDIO DE LA PENUMBRA QUE NOS dejó el mes de noviembre, brillaron las López. Una, Clara, secretaria de Gobierno de Bogotá, que denunció, tal como lo hizo con la parapolítica, que en Soacha había algunos militares que tenían su propia caja menor desapareciendo y matando jóvenes.
La otra, Cecilia, quien como senadora no solamente demostró la negligencia, indolencia e improvisaciones del equipo económico del Gobierno, sino que, además, logró que los hijos del Presidente cambiaran de la página social de la revista Motor, a la de los avisos clasificados que promueven permutas, empleos y negocios. Brilló también el GMD, Guillermo Me Dijo, del representante Rivera, que fue el único parlamentario de ese polo sur, que previó el emputuyamiento de sus coterráneos si el Estado no los incluía dentro de su malograda ley de víctimas. Y relucieron las charreteras del general Naranjo, que demostró cómo la justicia adolece de problemas cardiovasculares pues para morirse de repente dura seis meses.
Pero a otros, se les fueron las luces. El Partido Liberal es uno de ellos. A lo Rodrigo Rivera, han optado por esperar qué pasa, qué me dan y para qué sirvo. Aplazar el Congreso de ese partido, so pretexto de esperar qué haga el uribismo, muestra una absoluta falta de iniciativa política. En un país cuya vida parlamentaria hiede, cuya justicia tiene que ser fustigada por un policía para que actúe, con un presidente deseando hacer consejos comunitarios cada vez más lejos de los pastusos, con unas perspectivas económicas y sociales dramáticas para el 2009 y con una reducción del optimismo ciudadano en cuarenta puntos, tiene que tenerse los reflejos muy atrasados para que la línea se la imponga quien se está cayendo. Más está haciendo el Polo, cuya mayoría parlamentaria opta por negarse a hacer una agenda alternativa de Gobierno reeligiendo sus propios dirigentes. Están en su ley. Haciendo ayer, hoy y mañana, más de lo mismo. Pero por lo menos no dependen de lo que hagan o dejen de hacer los demás. Me da la impresión de que a muchos en el liberalismo esa orfandad de burocracia de más de diez años está haciendo mella y que hace que estén más interesados en ser jefes de personal del Estado que en orientar una línea de acción que impida que el Estado naufrague.
Lástima. Cada vez veo más difícil juntar voluntades. Unos se creen que solos reemplazan a otro solo. Clonación de acento, de estrategia y con un rostro más amable pero repitiendo la historia del pulso fuerte pero con un corazón equivalente a una albóndiga. Por otro lado la mayoría de la dirección polista considera que ha llegado el cambio de régimen, sin entender que esta derechización del país no la neutraliza una actitud fundamentalista y contestataria, mientras que los liberales siguen enredados en unos planes, como letras tiene el abecedario, haciendo de la política la reproducción de su propia historia. El país se derrumba y la oposición de rumba. Aprendamos del gobernador de Nariño, Antonio Navarro, quien ante la catástrofe pasa la hoja de las recriminaciones para asumir el liderazgo de un dirigente responsable convocando a blancos y negros a hacer un frente común que le dé salidas a la crisis. El posturibismo debe ser eso, pues de no ser así, encandilados por estas luces veremos irrumpir rambos ubicados a la diestra o siniestra de la política.