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“Tened paciencia y tendrás ciencia”: Baltasar Gracián.
Nuevamente el fútbol colombiano se ve perjudicado por un hecho protagonizado por dos técnicos que nos debe hacer reflexionar muy seriamente sobre el significado de nuestra profesión.
La responsabilidad fundamental de todo entrenador es la educación de sus jugadores, referida a los aspectos físico, moral e intelectual. También debe saber lo que enseña, nadie enseña lo que no sabe; saberlo enseñar, no es sólo transmitir conocimiento, sino motivar y dirigir al jugador para que adquiera y forme los suyos. Educar, es decir, desenvolver y desarrollar todas las disposiciones de los jugadores, disciplinar la voluntad, moralizar su conducta, sugerirles ideales. En pocas palabras, formar su carácter.
El ejemplo
En la tendencia a la imitación se basa la decidida influencia del ejemplo. Para instruir y educar no hay medio más poderoso que él. De ahí que enseña y educa más el ejemplo de vida que la pura teoría. El ejemplo es iniciación al hábito y según sea aquel, será éste. El modelo que se nos presenta será asequible, si no desmoraliza.
El entrenador que es admirado y querido por su saber y autoridad moral, es ideal constante al que se copiará hasta en los más mínimos detalles. Por ello, además debe reunir condiciones de tacto, conducta edificante y constante trabajo de perfeccionamiento. La disciplina no presupone violencia. Por disciplina entendemos el conjunto de medidas suaves y enérgicas, que se aplican para mantener el orden.
Los técnicos cuando elegimos, estudiamos y trabajamos en esta profesión, debemos comprender que laboramos bajo presión de los resultados, medios de comunicación, aficionados y directivos. Todo esto nos debe llevar a que somos nosotros mismos quienes la tenemos que respetar y hacer respetar, pero con comportamientos violentos lo único que hacemos es que perdamos categoría.
Es importante que pensemos que antes que técnicos, somos personas, con hijos, padres, hermanos, esposas y eso nos debe comprometer más a tener excelentes comportamientos.
Características
1. Humilde: para aceptar que se equivocó.
2. Culto: para solucionar las dificultades.
3. Prudente: para saber comportarse en los momentos difíciles.
4. Líder: para educar con el ejemplo a sus dirigidos.
5. Generoso: para saber compartir sus conocimientos.
6. Sincero: para enseñar el valor de la verdad.
Para terminar, quiero recomendarles a mis colegas técnicos lo siguiente:
1. Busquemos ayuda profesional para mantener nuestro equilibrio emocional y comprender las causas internas del mismo.
2. Tener tranquilidad.
3. Aprender a manejar las circunstancias.
4. No dejarnos sacar de las actitudes que no van con el partido.
5. Por encima de todo, respetar las decisiones arbitrales.
Lo anterior lo hago con el ánimo más de educar que de juzgar e invito a todos mis colegas para que nos fortalezcamos como personas y como técnicos.