Publicidad

2016: excepcional

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El mundo se puede transformar si abrigamos un sueño, pero ello a condición de que tengamos los pies sobre la tierra.

Oportuno recordarlo en un año que será maravilloso por unos aspectos y doloroso por otros. Se terminará el conflicto interno armado, pero se sentirán los efectos del cambio climático y el afán depredador de la economía. Al menos en América Latina la radicalización que viene será social, no armada. Así comienza la transición que algunos viven como normalización en términos del statu quo y otros como un paso fundamental en la necesaria transformación de una situación inaceptable.

Me gusta el punteo sobre la coyuntura de la paz que hace Yezid Arteta en Semana: “12 hilos para la cita del 23 de marzo”. El cese bilateral, las reformas, la implementación de acuerdos, la reinserción de excombatientes, los mandos medios de la guerrilla, el próximo presidente, el riesgo de ningunear el proceso, el rezago del Eln, el peso de Estados Unidos, plebiscito o constituyente, la conversión de las Farc en movimiento político, el gobierno de transición con gabinete compartido, fin y comienzo con sus complejidades: esos los temas de la paz que es preciso tratar y resolver.

Retos grandes, oportunidades magníficas, materia prima para el trabajo del Consejo Nacional y Consejos Territoriales de Paz, y para la confluencia en un gran movimiento social de paz. Necesariamente la sociedad será, cada día más, el actor central de la paz. Hay que volcar la sociedad a la paz.

El Banco Mundial, su propio director de paso por Bogotá, dice que el crecimiento de Colombia seguirá siendo positivo, las elites venden Isagén para absorber parte del déficit y poder construir las vías 4G, pero la gran lotería la esperan de la propia firma de la paz que, según dicen, atraerá inversionistas y creará un sinnúmero de oportunidades. La reforma tributaria meterá la mano expoliadora en el bolsillo de más gente y de más consumos, con la ampliación del IVA, pero el Gobierno no se ve dispuesto a protagonizar una enorme gesta reformatoria de lo económico-social abriéndose a negociar con seriedad el pliego de campesinos, indígenas y afros articulados en la Cumbre Agraria. Ecopetrol y ETB pueden correr la suerte de Isagén. Sin fuerza alternativa los recursos de cooperación internacional para la paz no llegarán a los de abajo en las regiones y, como siempre, pueden convertirse en botín de la burocracia y los corruptos.

Me gusta que la agenda país se vincule a la agenda mundo en materia de cambio climático y que en ello esté interesado el Gobierno y esté interesada la sociedad. La construcción de paz con sentido humano y de justicia social no puede divorciarse del curso de la economía, pero tampoco de la batalla contra el cambio climático. Colombia es un país amazónico que mira al Atlántico y al Pacífico, de los primeros en riqueza hídrica y en biodiversidad. No puede haber posición más privilegiada para tomar una iniciativa de incidencia global.

Lo que ocurra en paz, economía y ambiente depende de la calidad que adquiera la política en el posacuerdo. Depende de la nueva correlación de fuerzas. La reconfiguración de la política debe producirse sobre todo en el campo alternativo. Apoyar la paz, pero no regalar los votos. Tener fuerza para lograr un entendimiento en función del cumplimiento de los acuerdos es vital hoy para las mayorías populares. Es preciso que los nuevos planes de desarrollo territoriales se construyan en clave de paz. 2016 podría ser un año excepcional en movilización ciudadana por la paz si hay unión de las fuerzas alternativas.

@luisisandoval  

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido