Gobierno Duque: 100 días en la cuerda floja (I)

Luis I. Sandoval M.
13 de noviembre de 2018 – 01:30 a. m.

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Escoba nueva barre bien. Se dice de todo gobierno que comienza. Pero no es el caso del gobierno del presidente Iván Duque que se inició el 7 de agosto y que ya ronda los primeros 100 días.

Si se examinan las iniciativas duquistas en el Congreso, prácticamente ninguna ha pegado, excepto el presupuesto que se aprobó en tiempo récord. Es notorio que el propio partido del presidente, el Centro Democrático, se le adelanta, o le hace oposición, o intenta “arreglarle la plana”. Veamos algunos temas, por vía de ejemplo, sin entrar en detalles. 

Congreso. El presidente plantea que las relaciones entre Gobierno y Congreso serán sin mermelada (cargos y presupuesto). El hecho de que la mermelada no aparezca en el primer momento ha contribuido a la ingobernabilidad. El presupuesto recién aprobado establece un 20% de la inversión regional para ser definido en su asignación por los senadores y representantes. Falta la reglamentación de esta novedad. Ojalá no sea este un regreso de la mermelada por otra vía. El riesgo sigue presente. 

Corrupción. El presidente apoyó la consulta anticorrupción realizada el 26 de agosto a pocos días de su posesión. El Centro Democrático dice no compartir esa “consulta populista”. El presidente valora la alta votación, aunque no se haya logrado el umbral, y convoca a un gran acuerdo entre los partidos, incluida la oposición, alrededor de proyectos que asumen algunos puntos de la consulta. Los proyectos se empantanan. El Gobierno no hace el llamado de urgencia a que se había comprometido. Ni la reducción de salarios ni la limitación a tres períodos pasan. Todo indica que quedará burlada la consulta anticorrupción.   

Carrasquilla. Se revela el aprovechamiento privado de los bonos de agua que Alberto Carrasquilla creó cuando fue ministro de Hacienda de Uribe. El Gobierno logra tener mayoría para rechazar la moción de censura, pero el ministro queda muy mal parado para el reto de una reforma tributaria de alta complejidad política. Triunfo gubernamental a medias.

Justicia. Sobre reforma a la justicia el Gobierno presenta un proyecto; el Centro Democrático, partido de gobierno, presenta otro; Cambio Radical, independiente, otro más. No hay visión compartida de reforma en el bloque de gobierno. Las enormes diferencias impiden un mínimo consenso entre fuerzas. Especialmente notable ha sido la resistencia al cambio del Partido Conservador. La mayoría de los magistrados de las altas cortes son de filiación conservadora. Magistrados hacen cabildeo, en especial los integrantes del Consejo Superior de la Judicatura. Lo que se aprecia es que este proyecto también se hundirá. Se rumora renuncia de la ministra. 

Reforma política. El Gobierno presenta un pobre proyecto de reforma que, en lugar de ampliar garantías y legitimidad, refuerza los factores que las niegan como el Consejo Nacional Electoral (CNE), del cual conserva su origen y competencias actuales. Intempestivamente representantes de la U, Cambio Radical, Partido Conservador y Centro Democrático presentan un proyecto para homologar las fechas de elecciones que implica prolongar un año los actuales mandatos territoriales y el del presidente. El Gobierno rechaza de inmediato tal proyecto. Uribe sugiere pensar mejor en reelección. Ninguna postura se sostiene. La lista cerrada, incluida en el proyecto del Gobierno, tampoco se ve que pueda salvarse.    

Financiamiento. El Gobierno presenta un proyecto encaminado a superar el faltante de $14 billones en el presupuesto. Para ello apela a una reforma tributaria que favorece a las grandes empresas e impone nuevas cargas a  la población pobre y de clase media mediante aplicación del IVA al 80% de la canasta familiar. Ante un cercano proceso electoral en regiones, los propios amigos del Gobierno, en primer lugar el Centro Democrático, piden que se busquen otras opciones. Otra vez el Gobierno en aprietos por sus amigos. 

Paz. El Gobierno sigue una línea reduccionista del Acuerdo de Paz, pero sin dejar de beneficiarse de la cooperación internacional y de la aureola de ser un gobierno de paz (Duque, en París para la conmemoración del fin de la Primera Guerra Mundial). Bloque de gobierno busca dificultar al máximo la participación política de los exjefes insurgentes. La JEP se quiere modificar para que los militares tengan una favorabilidad desproporcionada, no obstante que ello los acerca a la competencia de la Corte Penal Internacional (CPI). Muy negativo dejar alejar las posibilidades de salida política con el Eln. 

Talleres. En tres meses el presidente ha realizado 14 talleres Construyendo País que siguen la huella de los Consejos Comunales de Uribe. Ahora la mermelada no se reparte a través de los congresistas, sino que se canaliza por los talleres que están directamente dirigidos a construir clientela. Así lo explica Ricardo Bonilla en El Espectador del 11 de noviembre: «Duque o el regreso del clientelismo comunitario». Continúa próxima semana.   

@luisisandoval

lucho_sando@yahoo.es

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