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Siempre me han llamado poderosamente la atención situaciones de transición de menos democracia a más democracia, entre ellas la que vivió España entre 1975 y 1982.
Por ello de paso por Madrid en el año 2000 pregunté a amigos sociólogos españoles por obras destacadas al respecto y me recomendaron dos que de inmediato conseguí en la Casa del Libro en la Gran Vía: La Transición Democrática Española, editor José Félix Tezanos, Editorial Sistema, 1989, e Historia de la Transición, editor Javier Tusell, Alianza Universidad, 1996. Años más adelante en un mercado de las pulgas en Bogotá encontré La Transición, volumen de fotografías editado por El País, 2006, con prólogo de Juan Luis Cebrián y comentarios de Juan Eslava Galán. Obras las tres de extraordinaria calidad en las cuales es posible ver el papel y trayectoria de Adolfo Suárez en ese proceso ya paradigmático en la historia política del último cuarto del Siglo XX.
Suárez falleció en Madrid el 23 de marzo a los 81 años, había nacido el 25 de septiembre de 1932. Sucedió en la Presidencia de España a Carlos Arias Navarro quien fue presidente por seis meses a raíz de la muerte del Caudillo Francisco Franco en noviembre de 1975. Suárez gobernó España entre 1976 y 1981. Al ser nombrado Presidente por el Rey el 3 de julio de 1976 su principal encargo fue el de desmontar las estructuras del régimen franquista.
El 15 de diciembre de 1976 se efectuó el Referendo aprobatorio de la Ley de Reforma Política la cual, entre otras cosas, hizo posible la legalización del PSOE y del Partido Comunista y abrió el camino a nuevos partidos entre los cuales el Partido Popular PP y el propio partido fundado por Suárez la Unión Centro Democrático UCD.
El 15 de junio de 1977, por primera vez en España desde 1936, se celebraron elecciones generales libres y Adolfo Suárez se proclamó vencedor al frente de la UCD. Las Cortes resultantes de aquellas elecciones, convertidas en constituyentes, aprobaron la Constitución, que el pueblo español refrendó el 6 de diciembre de 1978. El régimen franquista había quedado atrás y el apoyo a Adolfo Suárez se iba haciendo cada vez más patente con el paso de los años, tanto es así que el 3 de marzo de 1979, ganaba por segunda vez unas elecciones generales, e iniciaba su tercer mandato como presidente del Gobierno.
Sin embargo, es en esa legislatura cuando el partido de Suárez comienza a disgregarse interiormente y el partido socialista que hasta ese momento le apoyaba se vuelve en su contra. En 1981 Adolfo Suárez dimite de su cargo de presidente del Gobierno y también como presidente de UCD. Calvo Sotelo le sucede al frente del Gobierno hasta 1982 momento en el que Felipe González como líder del Partido Socialista Español gana las elecciones.
Todo el proceso institucional fue posible gracias a los Pactos de La Moncloa celebrados en octubre de 1977 que consagraron, por consenso, un programa político y económico con medidas tendientes a estabilizar la administración de un país acechado por la pobreza y el fantasma latente del regreso de la dictadura militar.
La llamada transición democrática española fue un proceso de amplia y compleja concertación entre fuerzas políticas tradicionalistas y progresistas. El papel y el mérito de Suárez consistió en ir dando sin pausa pero sin prisa, en un contexto de extrema convulsión social, los pasos necesarios para que se hiciera realidad el tránsito de un régimen dictatorial a una monarquía constitucional que incluía los principios y métodos de la república.
@luisisandoval / lucho_sando@yahoo.es