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La política en las coyunturas electorales del 2002 y 2006 exhibió el shock de la izquierda democrática, centrado en lo social, con el protagonismo de figuras como Lucho Garzón y Carlos Gaviria.
La política en la presente coyuntura electoral exhibe el shock ético del centro político, referido a la legalidad democrática, con el protagonismo de la figura de Antanas Mockus. El Profesor Mockus cabalga sobre una ola ciudadana que rechaza el Estado mafioso y reclama el Estado ético. Sorprende que la sociedad colombiana esté reaccionando de esta manera cuando venimos de una profunda deformación de la conciencia pública. Hay que preguntarse ahora si la ola y el símbolo van a llegar a la culminación de ser gobierno y si ese gobierno podrá gobernar. La sociedad crea el símbolo pero éste puede darle forma a la ola societal y conducirla a una meta determinada. Por eso hoy cobra enorme importancia la palabra, el gesto, la asociación, la inclinación, la decisión del profesor Mockus y su Partido Verde. Él tiene sobre sus hombros la responsabilidad de orientar el cambio y darle al movimiento de cambio la amplitud suficiente para triunfar y hacer viable la gobernanza.
Quizá el país tiene que aclarar y asegurar cómo pasa del “trono moral” de José Obdulio al pacto ético de Antanas. Está creciendo el impulso para transitar del “todo vale” a la vida es sagrada. Soy alumno de ética. Lo aprendido del Pacto Ético que planteó en un momento el profesor Mockus lo resumiría en estas coloquiales expresiones: 1 La vida, siempre lo primero, 2 La diferencia, nuestra riqueza, 3 El trabajo, vía válida de progreso, 4 La fila ahorra tiempo y problemas, 5 El acuerdo, preferible al conflicto, 6 Derechos, los míos y los tuyos, 7 La paz, deber y derecho, 8 Solidaridad, no a la indiferencia, 9 Si hablamos, nos entendemos, 10 Colombia casa de todos, mi sueño. Frente a los antivalores del enriquecimiento fácil y de la cultura mafiosa no cabe duda de que Colombia necesita este código ético y un proceso intensivo de cultura ciudadana basado en él. El vértice de esta reforma intelectual y moral que ya planteaba Gaitán (¡Por la restauración moral de la República: a la carga¡) es el entendimiento de que el Estado ético es el Estado social. No hay ética sin equidad. Solo es cabalmente ético el gobierno que cumple con los fines sociales del Estado. En la realidad de hoy pretender transparencia sin avanzar en justicia social es querer administrar limpiamente un sistema inicuo.
Estoy seguro que el Profesor Mockus lo entiende perfectamente porque él anhela superar el estado de cosas actual. Él busca cumplir la Constitución y la ley y así lo jurará posiblemente el 7 de agosto. Bienvenida la ola verde, pero podría tener dos riesgos: el autoritarismo ilustrado y el neoliberalismo o fascismo social. No hay que olvidar que los filósofos pueden verse sometidos a la Seducción de Siracusa como le ocurrió a Platón y como le pasó más recientemente a Martín Heidegger. Del profesor Mockus esperamos la sabiduría y el tacto del humanista demócrata, esto es, esperamos ética y estética. El maestro tiene que dar ejemplo de relaciones constructivas si de lo que se trata es de superar las relaciones depredadoras (disputa del territorio político a dentelladas) que predominan. Lo dijo el Conde de Shaftesbury en la Carta sobre el Entusiasmo. Quizá así, solo así, se haga acreedor al apoyo crítico de la ola amarilla y de la ola roja que cuentan para que el mar sea mar… Una ola no hace mar como una golondrina no hace verano.