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AHORA QUE EL GOBIERNO SE SIENTE acorralado resuelve que hay un complot contra él.
¿Y qué pasa con todas las trampas para hacer aprobar el referendo reeleccionista; con las ‘chuzadas’ del DAS a las Cortes, a los opositores y a las ONG (Estados Unidos se pronunció diciendo que eran alarmantes); con el cohecho para comprar votos; con las actuaciones solapadas en los acuerdos de cooperación militar con los Estados Unidos; con la terna no idónea que le pasó a la Corte Constitucional para poder nombrar a su fiscal de bolsillo; con no ponerles atención a los indígenas que están siendo asesinados; con los índices tan marcados de pobreza; con el hecho de no haber desmantelado a los ‘paracos’; y con el nuevo enredo de ‘chuzadas’ al magistrado auxiliar Velásquez?
El DAS trajo a un experto ruso en acústica forense, que dictaminó que las últimas ‘chuzadas’ no provenían de ese organismo. Y ahí viene el repunte del presidente Uribe, que anuncia que hay un complot para interceptar y desprestigiar al Gobierno y al DAS. Y así lo están repitiendo como loros los del Gobierno. Es más, desde la Casa de Nariño salió un comunicado que dice: “Afortunadamente se empieza a esclarecer la verdad que desvirtúa la infamia contra el Gobierno”. Les echan la culpa a los medios. Pacho Santos así lo hizo, como si los periodistas que han hecho denuncias fueran a salir con un informe sin consultar fuentes, sin hacer las investigaciones debidas. Como si los columnistas, los analistas, todos al unísono se sentaran a inventar leyendas contra el Gobierno.
Con todas las mentiras que nos han dicho, y nos siguen diciendo, es muy difícil creer lo del complot. Claro que hay otro componente para tener en cuenta y es que acomodarse con las mafias trae consecuencias. ¿Podría ser que se le volteó su consentido al Gobierno y es él quien está complotando?
Al Gobierno lo pone nervioso un jalón de orejas de los Estados Unidos, como con lo de las ‘chuzadas’ del DAS. También lo pone nervioso Naciones Unidas con sus investigaciones por violaciones a los derechos humanos, porque cualquier comentario que venga de este organismo deja a Colombia en entredicho internacional. Así, quedan en el aire los TLC que se están gestionando y la platica que nos dan supuestamente para combatir el narcotráfico y el terrorismo. Por eso el Gobierno ha sido tan generoso con los Estados Unidos, con la facilitación de siete bases colombianas. Con esto los Estados Unidos van a tener una posición geoestratégica privilegiada, para concepto de muchos, no merecida.
En este nuevo “seriado” que protagoniza el Gobierno no queda más que ver cómo va a desarrollar su política del complot de los medios y la oposición. Pero lo que está claro es que cuando los gobiernos necesitan desviar la atención, crear cortinas de humo, inventan complot contra ellos, y no sólo los gobiernos: los empleados públicos que han sido cogidos robándose el erario –ladrones de cuello blanco– dicen con una desfachatez absoluta que son víctimas de persecución política.