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Llegaron de todos los confines del planeta unos 60 mil voluntarios; su única motivación, la ideología.
Unos 15 mil dejaron su vida en los campos de batalla, combatieron por la República Española contra las fuerzas del franquismo, tenían sus himnos y cánticos y se convirtieron en leyenda. Fueron las Brigadas Internacionales que lucharon en la Guerra Civil Española, quizás la primera vez en la historia moderna que voluntarios identificados con una causa, en este caso el socialismo-comunismo, ofrecieron sus vidas de manera masiva y visible por lo que consideraban la lucha por un mundo mejor.
De manera similar, centenares de judíos del mundo se unieron en 1948 a la lucha que libraba el naciente Estado de Israel en su guerra de independencia contra países árabes. Desde entonces el fenómeno de combatientes voluntarios atraídos por una causa se ha repetido en numerosas ocasiones. La victoriosa revolución sandinista en Nicaragua contó entre sus filas con cientos de voluntarios de América Latina que se identificaban con su lucha contra Anastasio Somoza. En menor escala, voluntarios extranjeros se unieron al FMLN en El Salvador y a las guerrillas en Colombia.
Posteriormente surgieron los “Combatientes del Islam”, que tuvieron su “bautismo de fuego” en Afganistán luchando contra los soviéticos. Miles de voluntarios extranjeros se unieron a los “Muyahadin”, que eventualmente expulsaron a los rusos del país. Estos luchadores curtidos en batalla que constituyen la llamada “Escuela de Afganistán” quedaron sin oficio cuando los talibanes se tomaron el poder. Ofrecieron sus servicios al mejor postor y llegaron a Irak, Yemen, Argelia y Chechenia a luchar contra los “infieles”.
La guerra en Siria se ha convertido en un irresistible magneto para los combatientes del Islam, que se han vinculado a las “brigadas internacionales” que en el nombre del islam sunita combaten contra los ”herejes shiitas”: Al Asad, Irán y Hezbolá. El frente Al Nusra y el ISIS —Estado Islámico de Irak y Siria—, ambos afiliados con Al Qaeda, han atraído a unos 15 mil combatientes extranjeros voluntarios, procedente de lugares tan disímiles como Indonesia, Kazajistán, Alemania, Inglaterra y los países árabes. Combaten por el establecimiento de un Emirato Islámico sobre las cenizas del régimen de Al Asad.
La fuerza de las ideologías sigue atrayendo jóvenes, que en muchos casos terminan, sin saberlo, siendo idiotas útiles de intereses supremos que manipulan dichas causas para su propio beneficio.