Publicidad

Ni para la foto

Marcos Peckel
02 de febrero de 2016 – 10:52 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hay que darles crédito a los diplomáticos que pretenden estar haciendo algo a sabiendas de que las posibilidades que tienen de lograr algún avance hacia el final del conflicto en Siria son prácticamente nulas.

Una de las lecciones más crudas que ha dejado Siria es que la geopolítica relega cualquier condición humanitaria por mala que esta sea y en Siria no podría ser peor. A la rutina noticiosa: refugiados ahogados, bombardeos que borran barrios enteros, cadáveres de niños que hacían fila para comprar pan, carros y hombres bomba, se suma una perversa estrategia medieval de la guerra: sitiar ciudades para matar de hambre a sus pobladores.

No existe una concepción de lo que podría ser una solución al conflicto en Siria, o mejor a las múltiples guerras se dan en su territorio: guerra civil, guerra religiosa, guerra de proxis, guerra geopolítica y guerra territorial, con múltiples actores, Estados y no estatales y extrañas alianzas. Los cielos de Siria están congestionados de cazas de varios países cada uno tras su presa. Estados Unidos y su babosa coalición tras el Estado Islámico (ISIS), Rusia con la estrategia de tierra arrasada usada en Chechenia ataca a los rebeldes “moderados”, Turquía a los kurdos, Israel a la milicia shiita Hezbolá.

Brigadas de guardias revolucionarios iraníes junto con Hezbollah protegen a Al-Asad, mientras que miles de yihadistas provenientes de los confines del planeta se unen con entusiasmo a la defensa del Califato de ISIS. Arabia Saudita inmerso en una encarnizada guerra geopolítica con Irán en toda la región busca afanoso la caída de Al-Asad apoyando a rebeldes sunitas. Para Bashar al-Asad la aparición de ISIS, que controla un 40 % del territorio, significó un salvavidas y la supervivencia de uno y otro están intrínsecamente ligadas.

En Ginebra donde el nuevo intento por lograr una solución comenzó esta semana, no están todos los que son. Los kurdos apoyados por Europa y Estados Unidos que controlan tres enclaves y son los únicos que han enfrentado a ISIS en el terreno no fueron invitados por objeción de los saudíes, que no quieren avalar un cuasiestado no árabe y los turcos, su enemigo histórico. El frente Al-Nusra, afiliado con Al Qaeda e ISIS, las más poderosas milicias sunitas, tampoco están en Ginebra. Los rebeldes “moderados”, por su parte, temen que Ginebra se convierta en una capitulación a Rusia e Irán dejando a Al-Asad en el poder por un “período de transición”.

Entretanto, la guerra arrecia y Ginebra no la detendrá. Las partes no tienen ningún incentivo para negociar, no hay plan B y lo cierto es que miles seguirán muriendo. Ni para la foto servirá Ginebra.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido