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Finalmente le llegó su día al DAS con la firma, por parte del presidente Santos, del decreto de liquidación de la agencia de inteligencia, tras años de escándalos, actividades ilegales, infiltraciones, la oscura participación de funcionarios en empresas criminales, un exdirector en la cárcel y otro posiblemente en camino. Anunció igualmente el presidente la creación de la nueva Agencia Nacional de Inteligencia Colombiana, ANIC.
Son numerosos los países que en los últimos años han tenido que redefinir el papel de sus servicios de inteligencia ante los avances de la democracia y la intolerancia de la sociedad frente a la violación de los derechos humanos y otros abusos que históricamente han sido cometidos por servicios de inteligencia (SI) alrededor del mundo.
Los estados enfrentan el desafío de balancear los derechos civiles con la seguridad nacional. Todos los países latinoamericanos que pasaron de las dictaduras a sistemas democráticos han tenido que reinventar sus SI. En Brasil, el expresidente Collor de Mello clausuró las agencias de inteligencia que sirvieron a la dictadura militar y creó un nuevo organismo, ABIN, Agencia Brasileña de Información, con la misión de “Desarrollar actividades de Inteligencia volcadas hacia la defensa del Estado Democrático de Derecho…”.
Aún persisten en varios países los todopoderosos SI. En Pakistán, el temible ISI, en vez de servir al Estado, se sirve de éste, no responde ante nadie y actúa con total libertad e impunidad, en un Estado fallido, rodeado de enemigos. El ISI, por años le dio refugio a Bin Laden y ha apoyado a organizaciones terroristas que operan en India.
En China, donde el Partido Comunista y el Estado son lo mismo, los SI trabajan para el partido, dedicándose en buena parte a cazar disidentes. Situación similar ocurría en la mayoría de los países árabes con los temibles “mukhabarat”.
En las democracias latinoamericanas el control de los SI ha pasado de la presidencia o de los militares a los parlamentos, bajo una rígida legislación que privilegia los derechos ciudadanos. Las arbitrariedades del pasado, especialmente aquellas de la Guerra Fría, han quedado erradicadas. Sólo en Venezuela la nueva Sebin, creada en 2010 por Chávez, va en contravía de esta tendencia.
Actualmente, un SI en un Estado de derecho requiere de autorización judicial para interferir comunicaciones, hacer seguimientos, realizar allanamientos, y casi ningún SI tiene poderes de policía judicial. ¿Hasta dónde estas restricciones comprometen la seguridad nacional? Con el tiempo los procedimientos se deben ajustar para que esto no ocurra y los SI puedan enfrentar eficazmente las amenazas a la sociedad sin infringir la ley, ni violar los derechos ciudadanos.