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Hace un siglo en la capital francesa se forjaba un nuevo mundo tras el colapso de su antecesor en los campos de batalla de la primera guerra mundial. El Estado Nación se erigía como la unidad atómica del nuevo sistema internacional que se construía por parte de los aliados vencedores en una guerra que liquidó a cuatro grandes imperios: prusiano, austro-húngaro, otomano y zarista y condujo a la creación de múltiples Estados, primero en Europa, posteriormente en el resto del planeta.
En París nace la Liga de las Naciones, propuesta del presidente norteamericano Woodrow Wilson, organismo responsable de la “paz y seguridad mundial” que agrupaba a los Estados del planeta, cada uno con un voto. Naciones Unidas fundada en 1945 en San Francisco tras la segunda guerra es esencialmente lo mismo con la diferencia del Consejo de Seguridad que con base en el realismo, crea miembros de primera y de segunda. Wilson cuyas posturas liberales, se adelantaban a su tiempo, en sus famosos 14 puntos, apoyó la libre determinación de los pueblos y rechazó los acuerdos secretos con los cuales las potencias europeas se repartían territorios. Tras París 1919, se constituyó además la Corte Permanente de Justicia Internacional, predecesora de la actual Corte Internacional de Justicia, para resolver diferendos entre Estados.
El tratado de Versalles, parido en Paris 1919, sembró las semillas de la segunda guerra mundial debido a las agobiantes sanciones impuestas a Alemania, acusada de iniciar la guerra. Territorio desmembrado, pago de indemnizaciones, desarme y otras medidas punitivas que sirvieron como catalizador del nacional-socialismo en los años 30. Un dato poco conocido fue el rechazo en Paris, tras un fuerte debate amenizado por epítetos racistas de los representantes europeos, a una propuesta japonesa para que se reconociera “la igualdad de las razas”. Los japoneses tendrían su día en la segunda guerra.
Una región particularmente transformada en Paris 1919 fue el Medio Oriente que hacía parte del imperio otomano antes de la guerra. Los actuales Estados y conflictos de la región nacen en Paris y sus subsecuentes conferencias de San Remo, Sevres y Lausana. En esta última a los kurdos les arrebataron su Estado que había sido adoptado en Sevres, para aplacar a un nuevo jugador regional: Mustafá Kemal Ataturk líder de la resurgente república turca. Cuatro fuerzas confluyeron en París para defender sus intereses y lograr sus objetivos en la región: el nacionalismo árabe, el nacionalismo judío (sionismo), el acuerdo Sykes-Picot entre Francia e Inglaterra y las promesas británicas a líderes tribales árabes durante la guerra. Kuwait y Jordania son ejemplo de esto último. El sistema de los Mandatos establecido en San Remo daría origen a los Estados de Siria, Líbano e Irak. El mandato británico en Palestina concluiría con la resolución 181 de Naciones Unidas que daría origen al Estado de Israel.
De Paris 1919 aunque mucho ha cambiado lo esencial permanece y subsiste.