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De la columna anterior quedó pendiente decir la palabra que en español se puede pronunciar, pero que no es posible escribir. Se trata de la unión entre el imperativo en segunda persona singular del verbo «salir» y el clítico «le». Se usaría, por ejemplo, como imperativo de la expresión «salir al paso [de]» o «salirle al paso [a]». Sería algo como «sal + le», que daría como resultado «salle». El problema es precisamente ese: que en español dos eles juntas no se pronuncian como una ele seguida de otra, sino como una ye (o casi como una ye).
«Nuestro sistema ortográfico no cuenta con recursos para representar la secuencia fónica consistente en la articulación de dos eles seguidas dentro de una palabra, lo que en español resulta, por otra parte, absolutamente excepcional», explica la Real Academia Española. La sugerencia es optar por otras formas, como «sal al paso [de]», «sal al encuentro [de]», «sal a su encuentro», etc., según el caso.
Dicho eso, quisiera cambiar de tema y referirme a otro par de palabras que por su similitud suelen causar confusión. Está, por ejemplo, «dirimir», verbo parecido a «dimitir». Mientras que el primero puede ser sinónimo de «resolver», el segundo es equivalente a «renunciar». Tenemos, también, la clásica confusión entre «infringir», que hace referencia a «romper las leyes», e «infligir», que significa «causar daño».
Por último, tenemos «cegar» y «segar»: con ce, se refiere a quitarle la vista a alguien; con ese, significa «cortar» o «interrumpir», por lo que es la opción adecuada para la expresión «segar una vida».