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«Dana» es la palabra del año para la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Se trata de una ‘depresión en niveles altos de la atmósfera, que, aislada de la circulación general atmosférica, se mueve de forma independiente y puede producir grandes perturbaciones con precipitaciones muy intensas’, según el diccionario académico (DLE).
La Fundéu la escogió por «su gran presencia en los medios de comunicación, que se incrementó exponencialmente tras las graves inundaciones causadas por este fenómeno atmosférico en el este y en el sur de la península ibérica a finales de octubre, en las que fallecieron más de 200 personas […]. En segundo lugar, [debido] a su interés lingüístico y las dudas que aún genera su escritura en los hablantes».
El término, que en 2019 ya había estado entre las opciones para la selección de fin de año de la organización, entró en la más reciente actualización del DLE, una nueva muestra del impacto que una coyuntura de gran envergadura puede tener en el vocabulario, pues muy rápidamente se lexicalizó una sigla que hasta hace poco era desconocida para muchas personas. «Depresión aislada en niveles altos», cuya abreviación es «DANA», se convirtió en una palabra como «dana», y así debe escribirse: con minúscula inicial. Su plural es «danas». Sin embargo, como resalta la fundación, se puede seguir usando «DANA» (todas en mayúscula), cuyo plural, como el de todas las siglas, sería invariable: «las DANA».
En lo personal, de las candidatas que había, me inclino por «woke» como palabra del año, por su impacto en la campaña electoral de Estados Unidos, la política de nuestro continente, las redes sociales, etc. En la próxima columna ahondaré en esto. Por lo pronto, ¡feliz Navidad!