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Aunque en la columna pasada me referí a algunos neologismos que tienen en común su origen en otras lenguas o en nombres propios de marcas o empresas, no todos los nuevos vocablos tienen esas características. Hoy quisiera referirme a algunas palabras que han surgido en las generaciones más jóvenes, principalmente la llamada generación Z. Una de ellas es «funar», documentada ya en el Diccionario de americanismos, con varias acepciones, por ejemplo, ‘organizar actos públicos de denuncia contra organismos o personas relacionados con actos de represión delante de su sede o domicilio’. En este sentido, extendido sobre todo en Chile, resulta muy similar al verbo igualmente popular «escrachar». Sin embargo, a través de redes sociales y en el habla cotidiana, se ha extendido el uso de «funar» con un significado más parecido a ‘rechazar’, ‘reprender’ o ‘juzgar a alguien por una postura u opinión’. Nuestros compañeros de «Zona Z» lo definen como ‘boletear a alguien’. Según la obra académica citada, en países como Venezuela «boletear», a su vez, se refiere a ‘delatar una persona a alguien’ (de nuevo, algo muy parecido a «escrachar»). Si algún centénial me lee, cuénteme qué definición es más exacta.
Tenemos, también, la sigla «FOMO» (del inglés «fear of missing out», o «miedo a perderse de algo»), que hace referencia a la ansiedad de estar desactualizado de las tendencias o los temas del momento en las redes sociales, principalmente. Es una sigla que, por demás, tiende a lexicalizarse como «fomo».
Podría mencionar otro par, como el anglicismo «cringe», que podría traducirse como «grima» o «dentera», palabras que entre los jóvenes difícilmente se volverán tan comunes como «cringe». Debido a que es un extranjerismo, debe escribirse en cursiva o entre comillas. Finalmente, está «stalkear», una palabra quizá más milénial que centénial, pero que ha sido documentada por la Real Academia Española como un «híbrido» (un cruce ortográfico entre un extranjerismo, como «stalk» (‘acechar’ o ‘acosar’), y una forma propia del español, como la terminación verbal «-ear»).