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Servir al otro = paz

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Quienes se han atrevido a tomarse el tiempo para conocerse encuentran que la paz y la felicidad son el resultado de la solidaridad y la empatía con los demás. El “conócete a ti mismo”, ha sido siempre y será la piedra angular de la construcción de una convivencia pacífica y armoniosa.

Infortunadamente, la disciplina necesaria para detenernos a explorar quienes somos no se da en una cultura que nos obliga a creer que, sin lugar a dudas, nuestro valor está determinado por el éxito, por ganarle al otro. La urgencia de ganar y acumular llega a ser de tal magnitud que ni siquiera nos cuestionamos qué es lo ganamos, ni a que costo.

Así las cosas, no es raro que se piense por ejemplo, que si Don Fulano ha tenido más aventuras amorosas que Don Mengano aquel es el ganador. Que si el de allá ha matado mas “enemigos” que el de acá, el de allá es un ganador indiscutible. Que el gran magnate que consiguió barata una tierra y despojó a una comunidad entera y a sus descendientes de su de sustento, el es el ganador. Que si alguien humilló a otro, el humillante es el ganador.

Lo más doloroso es que este entrenamiento que otorga admiración al “ganador”, se inicia de manera sutil durante la infancia. Observé en un parque infantil esta escena común y corriente, una niñita de unos cinco años se para frente a la escalera de un rodadero para impedir que el niño que está detrás de ella suba, lo mira retándolo. El chico se aturde, no sabe cómo responder, si la empuja cae en la trampa de la violencia y si se deja se siente como un tonto.

Su aturdimiento hace que ella crea que ganó “algo” y se sienta orgullosa de sí misma. Los padres miran y describen con complacencia a la chiquita abusiva como líder. Esta confusa historia que convierte en líder al que gana subyugando, en interacciones donde la empatía y el respeto no parecen ser necesarios para ganar, comienza en los jardines infantiles, pero se amplía y se repite a lo largo y ancho de nuestra sociedad.

Las grandes empresas quiebran a las pequeñas, los gobernantes traicionan y no rinden cuentas, los seguidores de una ideología, cualquiera que ella sea, liquidan a los que se oponen y no pasa nada Se piensa: simplemente así es la vida.

Cuando aceptamos sin mediar reflexión que nuestra felicidad y valor pasan por ganar, en realidad renunciamos a la convivencia pacífica, así la ignorancia nos condena a la guerra. Al contrario cuando nos conocemos descubrimos que servir al otro es el camino hacia la paz.

*Psicoterapeuta-Consultora Kabai Prosperity in Life
mariaantonieta.solorzano@gmail.com

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