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El informe de la codicia

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El escenario en el que se hizo público el documento Gobernar para las élites no podía ser el más adecuado: el Foro de Davos, la cumbre de los ricos del mundo.

Si, por aquello del contraste. Se trata de un estudio que presentó la organización Oxfam y que muestra la aberración a la que ha llegado la acumulación de riqueza con sus consecuentes niveles de desigualdad. Muy seguramente muchos de los protagonistas de esta injusticia estaban allí presentes. El estudio se proponía, ilusamente, llamar a la reflexión.

Coinciden los aterradores datos que presentó con el espíritu de los trinos que desde la cuenta de Twitter @InjusticeFacts un grupo de ciudadanos envía permanentemente con información fáctica sobre la realidad de la codicia humana, la misma que disparó la crisis financiera de 2008 en Wall Street, de la que además se favorecieron los mismos que la generaron sin rectificación alguna, donde siguen gobernando con más vigor aún los abusivos bonos y salarios.

Los datos de esta desigualdad que se ha disparado en los últimos 30 años son simplemente aterradores:

Un 1% de las familias del planeta posee el 46% de la riqueza mundial.

Si sólo las 10 personas más ricas del mundo renunciaran a su riqueza, el billón de personas con hambre que hay en el mundo podría ser alimentado con esos dineros durante los próximos 250 años.

Las 85 personas más ricas del planeta —muchas de ellas o sus representantes estaban en el Foro de Davos haciendo oídos sordos— tienen el equivalente a todos los recursos de los 3.570 millones de habitantes más pobres.

Son 1.426 los multimillonarios, de los 6.000 millones de personas que habitan el planeta, los que tienen una fortuna personal superior a los US$1.000 millones.

El 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos del planeta, mientras el 70% tiene sólo el 3%.

Resulta increíble que aún un billón de personas llegó al siglo XXI sin poder leer ni escribir su nombre.

Son millones los niños que duermen en la calle, sin techo, mientras el millonario promedio del mundo posee 18 casas que no alcanza a usar durante el año.

Los medios masivos de comunicación en Estados Unidos emplean 110 horas en noticias de celebridades por cada hora que emplea cubriendo la creciente pobreza mundial.

Los gobiernos en el mundo gastan anualmente US$1.300 billones (americanos) en gasto militar cuando se necesitaría sólo el 1% para alimentar a la gente con hambre del mundo y los 10 mayores fabricantes de armas del mundo lograron US$2,3 trillones de ganancia derivados de la guerra contra el terror.

Lo paradójico es que esta riqueza y poder concentrados en unos pocos, que van unidos a su capacidad para perpetuar las dinámicas socioeconómicas actuales con sus mecanismos de enriquecimiento y la política como su principal instrumento, se dan en un momento en el que se podría acabar con la pobreza en el mundo y también en Colombia, que vive la tragedia de ocupar el segundo puesto en desigualdad de América Latina y el séptimo del mundo. Lástima que sean tan pocos los poderosos que están dispuestos a escuchar a aquellos profetas solitarios que intentaron hacerse oír en el adverso auditorio de Davos.

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