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Santos, el caballito de batalla de Chávez

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INADMISIBLE, INTOLERABLE, ABUsivo, inconveniente y mucho más puede decirse sobre la injerencia del presidente Chávez en la campaña presidencial colombiana. Sin embargo, pretender que el vecino no meta las narices en nuestros asuntos es como pedirle peras al olmo.

El comandante de la revolución bolivariana no respeta pinta y ha convertido a Juan Manuel Santos en blanco principal de sus ataques. No obstante la actitud prudente del candidato, que se ha negado a responder a los agravios e insiste en que si llega a la Presidencia hará lo que esté a su alcance para restablecer las maltrechas relaciones con el país vecino, Chávez lo tiene de caballito de batalla. No sólo forma parte de su estrategia de crear “cocos” externos para lograr cohesión interna en una coyuntura preelecciones de Asamblea Nacional en las que podría sufrir un gran retroceso, sino que responde a la bronca que le tiene al ex ministro, que ha sido desde siempre muy crítico del régimen chavista y que apoyó al empresario Pedro Carmona en el efímero golpe de abril de 2002.

Aparte de antipatías y conveniencias, es imposible evitar que Chávez meta baza en la campaña, que las relaciones con Venezuela no formen parte del debate presidencial, que los periodistas no pregunten y que los candidatos no se pronuncien.

Los colombianos tienen la necesidad y el derecho de saber qué piensan y qué harían los que aspiran a la Presidencia frente a asuntos tan sensibles como el bloqueo comercial, que el año pasado representó una caída de 33,5% en las exportaciones a Venezuela —de US$6.092 millones a US$4.057— y que este año podrían bajar a entre US$1 y US$1,8 millones. Y con respecto al retraso o suspensión de los pagos a los empresarios —cerca de US$800 millones—, que afectan sobre todo a las pyme; a las detenciones arbitrarias de colombianos en un país donde viven más de cuatro millones de compatriotas; a la laxitud o complicidad del gobierno chavista con las Farc; a las dificultades derivadas de la polémica advertencia de nuestra Cancillería a los que viajan a Venezuela, que tiene saltando matones a quienes viven del comercio en la frontera. En fin…

Ahora bien, ¿los ataques de Chávez sirven a las aspiraciones de Santos? No estoy tan segura. Pese a que muchos piensan que sí, yo creo, por el contrario, que lo perjudican. Y lo perjudican porque el vecino no se cansa de repetir que será muy difícil restablecer las relaciones si el heredero de Uribe llega a la Casa de Nariño. Así que la ofensiva contra el ex ministro podría estar produciendo el efecto contrario al causado por los ataques del presidente Uribe a Mockus. Algo de esto podría estar reflejándose en las encuestas, que muestran al candidato de “los verdes” en ascenso y al de la U estable o con una ligera tendencia a la baja en la intención de voto. 

Si bien ningún aspirante puede garantizar el regreso a la normalidad porque, como dice Santos, tendríamos dificultades aun si eligiéramos a la madre Teresa, la sola posibilidad de reducir un poco las tensiones hace que las apuestas no lo favorezcan. Con un pasado y un presente en conflicto con Chávez, la presidencia de Juan Manuel Santos podría significar la prolongación del enfrentamiento con Venezuela.

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