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Un triunfo de Trump, el peor escenario para América Latina

Miami (United States), 22/10/2024.- Former US President and 2024 Republican presidential candidate Donald Trump speaks during a roundtable discussion with Latino community leaders at the Trump National Doral Miami resort in Miami, Florida, USA, 22 October 2024. Former US President and Republican presidential candidate Donald Trump is running against US Vice President and Democratic presidential candidate Kamala Harris.   EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH
“Los carteles mexicanos y colombianos deben estar rezando para que Trump gane”: María Teresa Ronderos
Foto: EFE - CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

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“Si el candidato republicano, Donald Trump, gana la elección, la región tendrá que encarar un crecimiento económico más lento, una inflación más alta, mayores costos de endeudamiento y relaciones exteriores más complicadas, especialmente con China”. Eso le espera a América Latina si el expresidente estadounidense gana las elecciones mañana, según pronóstico de la unidad de inteligencia de The Economist.

La revista explica que como América Latina tiene nexos tupidos con Estados Unidos, las políticas que este implemente se sentirán con más fuerza aquí, sobre todo en México y en Centroamérica. Estados Unidos es el comprador de una buena proporción de las exportaciones de ocho países latinoamericanos. El 28 % de las de Colombia y el 83 % de las de México. Con el plan trumpista de imponer una tarifa plana a las importaciones que no tengan acuerdos comerciales, será más costoso exportar. Trump, encima, ejercerá una dura presión para que exporten menos a China y sean más hostiles a sus inversiones.

Un gobierno de Trump desmontará incentivos a la economía verde, restándole dinamismo a la exportación de minerales críticos para la transición energética que vienen de Sudamérica, como son el litio y el cobre. Aun los países que tienen tratados comerciales vigentes vivirán con la amenaza constante de renegociación, pues Trump condicionará la apertura comercial a que sigan deteniendo a sus migrantes. Esa incertidumbre desmotiva las inversiones de largo plazo.

Una evaluación de varios expertos y líderes latinoamericanos convocada por The Washington Office on Latin America (WOLA) en 2020 había concluido que “el principio detrás de la política migratoria de Estados Unidos ha sido parar la migración incrementando el sufrimiento humano y los riesgos que sufren quienes migran o buscan asilo”. Es de esperar que esta política de frenar migrantes con muros más altos, puertas de entrada más angostas para la migración legal y el matoneo a los países al sur del Río Grande para que detengan a los viajeros a como dé lugar, continuaría con renovado vigor si Trump gana mañana.

No es una política eficaz. Con la prohibición florecen las mafias que les cobran carísimo a los migrantes por trasladarlos clandestinamente (y bajo el gobierno Trump no se hizo mucho para desvertebrar a los traficantes de migrantes). Los carteles mexicanos y colombianos deben estar rezando para que Trump gane porque les va a engordar su nuevo y boyante negocio del tráfico de migrantes. Entre más poderoso el crimen organizado aquí, más personas tendrán que huir hacia allá para salvar sus vidas.

Las remesas de salvadoreños y hondureños que viven en Estados Unidos aportan a sus países el equivalente a una quinta parte de sus respectivos PIB. Si los persiguen y sacan de allá, solo habrá más pobreza y más migración aquí. Y si los gringos retrasan la urgente transición energética, el cambio climático que ya está expulsando a miles de centroamericanos solo se agravará.

El análisis de WOLA de 2020 concluía cómo las políticas miopes y transaccionales de Trump frente a esta región, y su constante denigrar de la prensa independiente, les dio alas a gobiernos de sus vecinos del sur para desmontar normas anticorrupción, politizar la justicia e impulsar ataques a periodistas. Además, pronosticó, engendraría imitadores.

Como este vaticino resultó cierto, (después llegaron Bukele, Bolsonaro y Milei, mientras Maduro y Ortega se atornillaban el poder) es probable que otra ronda de trumpismo en el país del norte nos traiga nuevos remedadores y con ellos se debiliten otro poco las democracias que van quedando.

Un triunfo de Kamala Harris no será una panacea pero, al menos, quienes luchan por países más prósperos, verdes y humanitarios, tendrán más de dónde agarrarse allá en el norte.

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