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¡Adelante, batallón!

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Moderado optimismo reina en el Cauca luego de la instalación simbólica del Batallón de Alta Montaña en Tacueyó.

Si bien la sede no está construida, sí al menos ya está la tropa y los armamentos acantonados en el lugar como respuesta inmediata a las amenazas de algunos resguardos y otras comunidades indígenas que manifestaron su rechazo a esta medida salvadora de la tranquilidad en tan querido departamento.

Y estuvo bien que el Ejército no se la dejara montar de quienes por temor o conveniencia quisieron crear escudos humanos para impedir la llegada de la tropa y su asentamiento definitivo en esas latitudes. De haber esperado unos días habría sido calamitoso hacer presencia en esas montañas plagadas de coca y amapola, cultivos vigilados y abonados por los moradores de tales estribaciones, muchos de ellos socios de tan lucrativo negocio.

Aparte de entender que hay pobladores que sobreviven entre dos fuegos —guerrilla y Ejército— no puede permitirse que no exista soberanía del Estado con la disculpa de que los territorios indígenas son autónomos y, como tales, independientes.

Sin duda no será fácil esta convivencia y desafortunadamente van a pagar justos por pecadores como consecuencia de una guerra fraticida que parece no tener fin. Pero es que la doble condición de campesinos y guerrilleros que ostentan no pocos habitantes de las montañas caucanas es un círculo vicioso y una trampa para las fuerzas del orden.

Durante años ha sido imposible la pacificación del alto Cauca y no sólo por el amasise de la población civil con la insurgencia sino, y lo peor, por la complicidad que existe entre ellos para la siembra, cultivo y procesamiento de las sustancias psicotrópicas.

Bien sabe la guerrilla que el Batallón de Alta Montaña en Tacueyó es un golpe a la yugular de su negocio y por ello están amenazando a los indígenas, muchos de los cuales son obligados a protestar por la intromisión en sus sagrados territorios por parte del glorioso Ejército nacional.

Ojalá el batallón quede listo antes de diciembre. Ya verán que otro gallo le va a cantar al Cauca y contrario a quienes les hacen el juego a los subversivos y vaticinaron lo peor, los caucanos todos podrán vivir en paz.

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