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Mientras que entre antier, ayer y hoy, en el principal puerto de Colombia se realiza el foro “Buenaventura Próspera”, con una agenda que incluye 44 conferencias, la presencia de los ministros de Comercio Exterior y Hacienda, los directores de Planeación Nacional, de Findeter, de la Agencia Nacional de Infraestructura, del Invías y hasta de golpe el mismo presidente Santos, la Cámara Colombiana de la Infraestructura ha lanzado una advertencia.
Y es que pareciera que por un lado van estas reuniones y por el otro la realidad. Ha dicho el presidente de la CCI del Valle, el ingeniero Gilberto Saa, que la eterna doble calzada al puerto ya no estará concluida ni para 2018, por los cuellos de botella.
En efecto, Saa subraya que si se quisiera tener lista la obra para 2016 se debe incrementar la inversión a 17.000 millones mensuales (hoy está en 10.000 millones) y evitar que los contratos de los tramos I y IV se queden sin recursos.
Lo anterior contrasta con lo afirmado por el propio vicepresidente, Germán Vargas Lleras, quien en su última visita a la Isla de Cascajal expresó que era posible que esta doble calzada se concluyera en el mencionado 2016. Esta situación, harto molesta para las partes, enfrenta en el cuadrilátero al sector privado con el sector público y, como es de esperarse, las respuestas no han faltado por parte de Invías, que salió al quite asegurando que la plata se conseguirá y que, como dijo Vargas Lleras “la obra se termina porque se termina”. Es de anotar que estamos hablando de un faltante de 615.000 millones.
Ojalá, entonces, esta tarde la conclusión del foro no sea otro canto a la bandera y que, así como se espera una solución definitiva para la terminación de la doble calzada, también los otros temas tratados no se queden en más y más estudios de una ciudad-puerto que está sobrediagnosticada y que necesita que se le cumpla y que haya más billete y menos blablablá.