Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El debate con los candidatos a la Presidencia el pasado miércoles en Buenaventura —al cual no pudo asistir Iván Duque debido a un compromiso incancelable que tenía en Bucaramanga— resultó ser un verdadero festival de las promesas.
Tanto De la Calle como Petro, al igual que Fajardo y Vargas Lleras, compitieron por cuál iba a ser el que más obras y acciones emprendería por el Pacífico en caso de ser elegido, llegándose a la conclusión de que cualquiera de esos cuatro va a acabar con la problemática del litoral y la de los puertos de Tumaco, Guapi y Buenaventura, entre otros.
Allí no hubo un debate como tal, sino un rosario repetitivo acerca de las necesidades de esta olvidada región de Colombia, a la que desde hace más de 30 años se le han prometido las mismas cosas y… nada.
Y es que todo se queda en palabras, en demagogia y en buenas intenciones, porque a la hora de los balances, los últimos gobiernos han quedado debiéndoles a sus electores, que se han sentido engañados y utilizados.
En el caso de Buenaventura, cito cuatro ejemplos —de los muchísimos que podría enumerar—. Ellos son: el hospital que lleva años y años pendiente de terminarse; otro, el acueducto, que mantiene con sed a más de la mitad de la población; en materia de obras, la terminación de la doble calzada Buga-Buenaventura, que se anuncia para el 2022, y eso, y finalmente el tren, al que le han invertido o, mejor, perdido miles de millones y cuyas estaciones, carrilera y locomotoras están totalmente abandonadas.
Lo anterior para no ocuparnos de Tumaco, cuya problemática social es dramática, e incluso Guapi y otros pequeños puertos a los que no les han llegado ni los carreteables ni la luz eléctrica.
Pero todo esto lo van a resolver como por arte de magia o De la Calle o Petro o Fajardo o Vargas Lleras y santo remedio.
Quién sabe qué habría dicho y peor aún prometido Iván Duque, cuya ausencia fue aprovechada para asestarle dardos venenosos de sus contrincantes, que no perdieron la oportunidad incluso de ridiculizarle.