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LAS NARCOTERRORISTAS FARC, LÍderes de la doble moral —por una parte piden acuerdos humanitarios y por otra colocan bombas y matan gente— no se contentaron con el show de la devolución de Moncayo y Calvo y la entrega de los huesos de Guevara, espectáculo kafkiano que habla por sí solo de su inextinguible vocación asesina.
Ahora, y aprovechando la proximidad de las elecciones y la visita de la senadora Piedad Córdoba a los países europeos clamando por el desbalanceado canje, han montado una nueva película “rompe corazones”: los testimonios y/o pruebas de supervivencia del mayor Solórzano y el cabo Sanmiguel.
Las Farc jamás les habían dado tanto tiempo a unos secuestrados. Con un libreto desgarrador, estos dos militares dan un testimonio conmovedor con un trasfondo fácilmente detectable: ablandar al Gobierno para que acepte participar en el juego de las ofertas, posibilidades o promesas de las liberaciones, contando, cómo no, con el eco que conseguirán en aquellos países que ignoran o pretenden ignorar cuál es la verdadera realidad del chantaje del grupo insurgente y su campaña de desinformación en contra de Uribe.
Y todo apunta a obligar a que los candidatos a la Presidencia coloquen el tema del mencionado acuerdo humanitario en sus respectivas agendas, tema que se convierte en un canje desigual —yo suelto militares para que me devuelvan guerrilleros, así sigan delinquiendo— y luego en zona de despeje; y si el nuevo presidente no le jala al susodicho juego, se rompen las conversaciones y se pierden meses y meses durante los cuales las Farc toman aire, se reubican y vuelve y juega su política de secuestrar, destruir y matar.
Medio país llora a los secuestrados y más con las declaraciones de estos compatriotas cuyo dolor todos compartimos.
Pero ¿por qué faltando días para las elecciones aparecen estos videos? ¿Por qué no lo hicieron antes? ¿Por qué coinciden además con el periplo de Piedad Córdoba pidiendo lo mismo que la guerrilla en boca de los cautivos?
Frases como “ayúdenos a salir de la selva” y “aquí morimos todos los días un poquito” forman parte de ese libreto trillado, zancadillero y oportunista de los manipuladores de la vida, esta vez jugando con la supervivencia de dos inocentes, quienes, a manera de títeres, no tienen otra opción que pedir, implorar y reclamar lo que las Farc no se cansan de exigir.