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Con la muerte de Carlos Ordóñez Caicedo se va uno de los más expertos conocedores de la cocina colombiana, dejando un vacío imposible de llenar.
Cartagueño y ochentón fundador de la cadena de restaurantes “Fulanitos”, los cuales regaló a sus empleados, fue un trotamundos que vivió en México, Nueva York, Bogotá y más recientemente en Cali donde falleció.
Recorrió el país de palmo a palmo para escribir el Gran Libro de la Cocina Colombiana, verdadera Biblia de nuestra gastronomía, obra jamás superada y referente obligado cuando se trata de conocer nuestros fogones ancestrales y los platos típicos de cada región comentados con sabiduría y con el encanto de una prosa exquisita y picaresca.
Carlos trabajó con Igor Stravinsky, acompañó a Gabo a recibir el premio Nobel, fue mimo de la compañía teatral de Alejandro Jodorowinsky, se hizo amigo de Andy Warhol y, gracias a su brillantez y simpatía, ganó cientos de amistades desde los príncipes hasta los mendigos porque si algo le distinguió fue su espíritu caritativo y desprendido.
Sus pasiones fueron el baile y la buena mesa, siendo esta última la que le llevó a ser una especie de gurú en la historia y la preparación de toda suerte de potajes rescatando cientos de preparaciones que, de no se por él, se habrían perdido entre las fritangas y las comidas rápidas y malsanas.
Sus últimos años los pasó en Cali en donde tenía una parentela que no le dejó solo y un grupo de amigotes (as) con quienes departía permanentemente en amenas tertulias en las que nunca faltaron sus espléndidos bocados que, como dicen por ahí, satisfacían a los paladares más exigentes.
Últimamente, los achaques propios de su temprana vejez lo fueron mermando hasta que Dios se acordó de él para llevarlo de chef a un lugar muy distinto al infierno pero un tanto alejado del cielo porque santo no fue. Vivió una vida espléndida, llena de aventuras y de anécdotas y a estas alturas debe estar, delantal puesto, cocinando cualquier brevaje para un sinnúmero de contertulios boquiabiertos prestos a degustar sus rechupetudos manjares.