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Diego Martínez Lloreda es el director de información de El País, el periódico más importante del centro y sur de Colombia, que desde 1950 ha sido un bastión de la democracia y ha liderado ingentes batallas en favor de la región y en contra de los cánceres que carcomen a nuestra sociedad.
En el último cuarto de siglo, ha habido allí una figura predominante en la persona de Diego Martínez Lloreda, pariente muy cercano de sus dueños y quien no por eso ha ido escalando posiciones hasta llegar a la predirección de este matutino.
Autoapodado Martillo, fue merecedor hace años de la distinción de “Periodista del año” por parte de los estrictos jurados del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y hace pocos días recibió el galardón Clemente Manuel Zabala, que premia cada año al mejor editor colombiano dentro del Festival Gabriel García Márquez celebrado en Medellín con todo el “gaboato” a bordo.
Me consta que Diego es un periodista íntegro e integral que no se ha dejado doblegar ante los poderosos de la política con un valor suicida, ni mucho menos por los grupos económicos que quieren silenciar con sus influencias y sus millones las pocas plumas independientes que quedan en este país.
Ello le ha acarreado en sus columnas y labores investigativas presiones, amenazas, enemistades y demandas que de nada han servido para acallarlo.
Y con ese talante ha creado una escuela de periodistas que reconocen que tiene razón cuando dice: “Ser editor no es un trabajo sino una misión”, y helo ahí feliz y contento entregándose 24/7 a lo único que sabe hacer y “al más bello de los oficios”, sin descuidar su sentido del humor y sus lágrimas fáciles que le brotan con orgullo como prueba de su infinita sensibilidad, aquella que en esa profesión se pierde cada día más.