Sirirí

Otra muerte anunciada

Mario Fernando Prado
06 de septiembre de 2019 – 12:00 a. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Se habría podido evitar si le hubieran puesto atención a los videos que divulgó profusamente, incluso dos días antes de que la asesinaran brutalmente junto con su señora madre y cuatro personas más? Ese es el interrogante en torno a la masacre en la que pereció Karina García Sierra, candidata a la Alcaldía de Suárez, Cauca.

La líder popular tenía un esquema de seguridad que incluía un vehículo blindado y un escolta que de nada le valieron: el blindaje cedió ante los disparos de fusil hechos a corta distancia y las granadas que terminaron destrozando la camioneta, que después incineraron totalmente, como para que no quedara duda de la brutalidad y la sevicia con la que actuaron estos criminales. Y el escolta nada pudo haber hecho con un revolvercito que tenía frente a las metralletas de los atacantes y, como pudo, se metió al monte y huyó de ese infierno.

Lo anterior demuestra que quienes perpetraron tal salvajada no fueron unos simples sicarios, sino avezados guerrilleros que han sido entrenados para matar y manejan fusiles y explosivos sin piedad ni miramiento alguno de sus víctimas.

Y allí es donde aparece la figura del principal sospechoso: el temido y temible Mayimbú, un disidente de las Farc, de quien dicen es el gran capo de los cultivos ilícitos en esa región nortecaucana, en donde las hectáreas de coca y de la tal marihuana “Creepy” —considerada la joya de la corona de este tipo de alucinógenos— han crecido ante los ojos y oídos de las autoridades incompetentes.

Con un prontuario carnudo, se asegura que, a pesar de sus 28 años, cuenta con un ejército de más de 120 hombres y exhibe un palmarés que va desde media docena de secuestros y varios crímenes hasta una bien fundamentada amenaza contra el presidente Duque, amenaza que le hizo desistir de concurrir al departamento del Cauca a la famosa minga que había sido infiltrada por este sanguinario explosivista.

Así están las cosas en este departamento, situación que hemos venido denunciando desde hace más de tres años y a la cual no se le puso la debida atención. Y como aquí “todo nos llega tarde, hasta la muerte” —como escribiera el poeta—, estamos frente a un monstruo de mil cabezas.

La narcoguerrilla ha declarado una guerra y está muy distante de querer la paz, así los idiotas útiles sigan pintando palomitas blancas en un cielo gris plomizo premonitorio de tormentas.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido