Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
OJALÁ LA PUBLICITADA PROMESA de entregar a los dos políticos y los tres militares, anunciada como regalo de Niño Dios por las Farc, no se enrede en el camino y entre a formar parte de los falsos positivos que tanto ha utilizado esta organización narco-criminal como farisaica estrategia de su nefasta forma de actuar.
Y es que es muy difícil creerles, máxime cuando ronda cierto tufillo politicastro o mejor politichavo de inocultable veracidad. A tales gestos de buena voluntad por parte del grupo armado y secuestrador debe cogérsele el dobladillo porque demostrado está que las Farc no dan puntada sin dedal e insisto: algún torcido están buscando con ese anunciado gotereo (recordemos que hay más de dos mil quinientos y pico de plagiados y esta entrega sería de un ridículo 0,2% de los secuestrados, o sea que a ese paso, ¿cuándo acabaríamos?).
Ya volvieron a hablar de ese imposible despeje de Florida y Palmira que no lo va a haber y eso lo saben las Farc. ¿A qué entonces insistir con semejante utopía? ¿Para qué exigen lo que jamás va a concederles un Gobierno con tres dedos de frente?
Otra perla más: mientras que por un lado anunciaban los ancoles, las Piedades y otros teloneros de la insurgencia de semejante detallazo navideño e ilusionaban a los parientes de los secuestrados haciéndoles dar las gracias por semejante gesto humanitario, ejemplar, encomiable y demostrativo de que quieren la paz, la tranquilidad y la concordia, por el otro lado de la geografía nacional asesinaban a sangre fría a un puñado de funcionarios nada que ver con el conflicto y peor aún, secuestraban a diez colombianos y se los llevaban monte arriba para que al igual que a ellos, se los comiera la manigua.
Así, jamás se acabarán los plagios en este país: sueltan cinco (¿) y se llevan diez. ¿Qué es esta payasada?
Entre tanto hay que apostarle —así sea a la gallina ciega— a que las devoluciones se producirán ya no este año sino a comienzos de enero —así han dicho— y algunos llegarán perfectamente catequizados para hacer política pro Farc al lado de La Pietá. Ese será el costo de su libertad: un cheque en blanco que lo llenaron con la cifra que se les obligó a colocar, fusil en boca y tras el lavado cerebral a manera de auto pago por sus rescates.