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El mismo SOS que lanzamos desde aquí hace varios años refiriéndonos a Tumaco, en donde se dejó crecer el enano —y miren en lo que terminó—, lo hacemos ahora con Jamundí, otrora un pequeño municipio pastoril poblado de artesanos, pequeños comerciantes y gentes del campo, cuyos alrededores, sus ríos y especialmente sus famosos “cholados” lo volvieron un gran atractivo turístico.
Distante a menos de media hora de Cali, se ha convertido en un vividero económico y despolucionado con ya miles de construcciones para todos los estratos.
Hasta allí, todo bien, todo bien. Desafortunadamente en los últimos años se ha venido gestando una cultura traqueta representada en fincas rebosantes de piscinas y toboganes, caballerizas que albergan ejemplares de miles de dólares y un comercio al servicio de los caprichos de quienes circulan en descapotables y mafionetas de alta gama.
Para complementar el tema, en sus montañas se han venido sembrando hectáreas ya no solo de marihuana, sino también de coca con extraños cultivadores protegidos por las guerrillas de las Farc —desmovilizadas o no—, el Eln, el Epl, paracos y toda esa fauna que rodea tan rentable negocio.
Y para rematar el asunto, estos oscuros personajes andan de pelea por el territorio y se están dando bala en las lomas circunvecinas produciendo caos y pánico entre las gentes de bien que están entre impotentes y asustadas.
Claro que el gobierno municipal —andan estrenando alcalde porque el anterior debió renunciar por problemas de corrupción— y las constructoras están queriendo tapar el sol con las manos y lo que existe es una calma chicha.
La gobernadora del Valle ha sido clara, al igual que el gobernador del Cauca, habida cuenta de que en el norte del vecino departamento se padecen situaciones similares que precisan la intervención del Gobierno Nacional, porque localmente no hay los recursos ni la logística para afrontar lo que se viene pierna arriba: una tierra de nadie, hagan de cuenta Tumaco, en donde si se hubiera actuado a tiempo no estarían padeciendo el infierno que allá se vive.