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El economista, asesor, consultor y excatedrático universitario Diego Roldán Luna ha compuesto un libro intitulado “Los caminos de la guitarra en la comarca vallecaucana”, al que le ha agregado “y su hermandad con el tiple y la bandola”.
Se trata de un ameno documento histórico en el que, tras dos años de investigación y muchísimos años de experiencia en las artes musicales —Diego es un excelente cantante o intérprete—, abarca desde la mitad del siglo antepasado hasta nuestros días y desde la guitarra en América, las estudiantinas, los solistas instrumentales y vocales, los conjuntos, tríos y duetos, hasta las serenatas, los rincones de la bohemia, los festivales, concursos y encuentros, la formación académica musical de la región, los compositores, los maestros artesanos y los luthiers.
Esta obra de gran formato, ilustrada con fotos de los artistas —muchas de ellas inéditas—, es un pentagrama variopinto que nos lleva a conocer, comprender y evocar las músicas vernáculas en medio de un anecdotario en el que no falta la picaresca de esos personajes que con sus canciones resultan gratas a los oídos, sin una sola nota discordante ni un solo comentario destemplado. Roldán Luna —el hijo de Melba, el segundo y hermano del inolvidable Danilo, que anda cantando en el más allá— proviene de una familia compuesta por 11 hermanos, todos musicales y dotados de unas memorables capacidades histriónicas.
Formó parte del muy sonoro dúo Roldán y Lloreda, que se acabó por la muerte de Gonzalo, que le hacia la segunda. Quedan varias grabaciones de estos insignes cultores de la música andina. Por eso afirmo que es un libro para escuchar porque, sin ser un cancionero, en todas sus páginas hay melodías y evocaciones musicales, lo que lo convierte en lectura obligada para quienes encuentran en nuestros cantos ancestrales una manera bellísima de refrendar el sentimiento patrio que se enaltece con cada página de esa sinfonía que se lee y que se escucha.
Con la dirección editorial y gráfica de Carlos Alberto, otro de sus hermanos, “Los caminos de la guitarra en la comarca vallecaucana” es una pieza de colección que bien vale la pena leer y oírla hasta con los ojos cerrados.