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Temores ETB-lógicos

Mario Méndez
11 de enero de 2016 – 09:00 p. m.

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Como defensor del patrimonio público, representado especialmente en aquellas entidades emblemáticas en cuanto a soberanía y rentabilidad, a raíz de la posesión de Enrique Peñalosa en la Alcaldía mayor de la capital me asalta el temor de que de nuevo esté sobre la mesa la idea de vender o no vender la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), justo cuando “da plata” más que nunca, y por lo mismo con una excelente capacidad de endeudamiento, factor esencial si se mira hacia nuevas posibilidades de mercado.

Esta empresa, tan exitosa que en poco tiempo ha duplicado su valor según autorizados actuarios, a su oferta clásica de teléfono fijo y luego de internet ya le sumó telefonía celular y comenzó la instalación de televisión con creciente cobertura. Personalmente, estoy esperando pasarme a este operador, para quedar “de todas cuatro”, y no se diga que atentamos contra la pragmática competitividad que la globalización impone.

El potencial problema se suma a otro que nos ocupa por estos días, Isagen, cuya venta parece irreversible, desoyendo respetables opiniones en contravía del afán por regalar lo ajeno. A propósito de privatizar, no se entiende cómo ahora el gracioso señor que vendió a Telecom en 2003 se manifiesta en desacuerdo con la operación isagénica, y no hizo prevalecer esa supuesta defensa de lo público cuando se trataba de una entidad que producía suficientes ganancias y, por presiones transnacionales, desde el gobierno de Virgilio Barco Vargas (1986-1990), se descremó en forma galopante. Se buscaba fundamentar la enajenación de una fortuna telecomunicativa que fue orgullo de los colombianos y, a pesar de los embates desde la cúpula del poder, nunca se hizo inviable. Para golpearla, con ocasión de la llegada de la telefonía móvil a Telecom se le dejó por fuera del pastel, así la gente del común no se percatara de lo que su venta significó en muchos sentidos. ¿Cuándo se evaluará la real dimensión de este hecho histórico?

Retomando lo ETB-lógico, conviene señalar que la ETB, creada en 1884, es un bien que los usuarios deben defender porque no se entendería que se salga de ella cuando mejor se posiciona (valga el neologismo, por aquello de “ganar posición”). Ahora bien: es posible que Peñalosa no haya pensado en ese descalabro, pero el tema está ahí. Por lo demás, y para ser justos, deseamos que sus planes de malecón y senderos verdes se realicen para beneficio de la calidad de vida de los rolos, nativos y adoptivos, proyectos para los cuales precisamente pueden aportar entidades como la ETB, tanto como Telecom asumía gastos en campos ajenos a su gestión: Presidencia de la república, botas y uniformes para el ejército nacional, Instituto Colombiano de Construcciones Escolares (ICCE), quizás Audiovisuales…
Post. Gracias al colega Néstor Miranda por hacer evidente mi metida de guayo cuando cambié a Armando Correa por Armando Caicedo en mi columna del miércoles 6 de enero, en una jugada de las distracciones que no faltan.

* Sociólogo de la Universidad Nacional.
 

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