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El país de las maravillas

De ironías y posverdades

Mario Morales
01 de diciembre de 2021 – 12:30 a. m.

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Vamos a necesitar, siguiendo la saga macondiana, el remedio de Melquíades para combatir esta pandemia de olvido frente a tanta incertidumbre, pero sobre todo de su habilidad para descifrar los lenguajes y tonos con que se construyen los confusos pergaminos propagandísticos en estas latitudes.

No solo por la proverbial mitomanía de quienes usan la palabra sino por su aura críptica, para entender cuándo lo que dicen es textual y cuándo hacen gala del sarcasmo, para que cada quien asuma según su leal saber y entender.

Como en el caso de António Guterres, el entusiasta secretario general de la ONU, que, en vez de evaluar el proceso de paz, parecía indicar, con aire de procurador, lo que la comunidad internacional espera de manera tangible, tras la ingente inversión monetaria, diplomática y actitudinal, frente al magro 30 % en resultados por culpa de un Gobierno doble faz que vende una versión internacional con fes de errores continuas y construye una realidad doméstica bien distinta.

Necesitaríamos que el viejo gitano otra vez volviera de la muerte para descifrar o desenmascarar al mismo presidente, que montó una narrativa contradictoria y acomodada que amenaza con ser intraducible o ininteligible.

O para entender a De la Calle cuando ironiza diciendo que Duque por fin vio la luz del proceso e ingresó al sí, a pesar de que siga eclipsado en la mitad del socavón a medianoche.

O para entender las indirectas de la senadora Cabal frente al sinuoso método de encuestas de su partido, arguyendo que habría que acudir a lo que dicen sus seguidores, suponiendo que los tenga, quienes se fueron lanza en ristre contra las formas y el resultado.

O para desentrañar el retorcido discurso del mismo Uribe, que inauguró oficialmente la temporada de fake news, exageraciones y posverdad, declarando como inspirador e ideólogo del chavismo a Gustavo Petro. A ese paso, pronto lo será del castrismo y hasta del leninismo.

Ingenio parece haber, pero escasean traductores probos para saber si frente a la oleada de sarcasmos y dobles sentidos debemos emberracarnos o comenzar a celebrar.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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