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De otro mundo

Mario Morales
16 de octubre de 2011 – 06:00 p. m.

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Nos creemos de otro mundo. Mientras en 82 países, las protestas de los indignados se contaban por miles o decenas de miles de ciudadanos, en Bogotá, por ejemplo, no alcanzó al centenar y, para colmo, fueron en su mayoría extranjeros.

Hubo manifestaciones multitudinarias en 951 ciudades, como Madrid, Los Ángeles, Santiago, Roma (aunque con desmanes), que pidieron a gritos la revisión del sistema capitalista que sigue con síntomas de malestar general tan evidentes allá como acá, donde seguimos desentendidos del asunto.

La toma de la política por el sistema financiero, los bajos estándares de democracia y la inestabilidad del sistema lograron reunir, al cabo de cinco meses, voces inconformes de medio planeta, incluida Nueva York, la capital del mundo, en una jornada histórica por lo masiva y premonitoria de una protesta global, cuyo germen reclama España.

Aquí, a pesar del despliegue mediático antes y durante las movilizaciones, queda probado una vez más que nos quedaron debiendo el gen de la indignación y el inconformismo. Hizo diferencia, en parte, la protesta estudiantil de la semana pasada.

Resulta diciente, en cambio, que las movilizaciones y la agitación tengan origen en el primer mundo, cuna y soporte del sistema hoy en el ojo del huracán por su exceso de materialismo y por su ‘lucrocentrismo’.

Acosados por los problemas domésticos, le volteamos la mirada a este momento histórico de la humanidad, que logra sobreponerse por ahora a credos, lenguas y nacionalidades para protestar y reclamar.

El único que está haciendo todo por unir todos los descontentos nacionales parece ser el gobierno Santos, que no ha pegado una con sus reformas inconsultas, desenfocadas y remendadas. Le ayudan funcionarios tecnócratas que llegaron en paracaídas a sectores que desconocen y a los que miran con la miopía del lucro, confundido con la enseña de la prosperidad.

Claro, al creciente desinfle nacional, maquillado con presuntos triunfos, como los TLC, le faltan varios hervores y le sobran ejemplos para que la unidad nacional lo sea en el terreno de la protesta y la indignación. Cuando unamos nuestra suerte a la del planeta…

www.mariomorales.infoy@marioemorales

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