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El país de las maravillas

Hechos vs. pruebas

Mario Morales
20 de junio de 2023 – 09:00 p. m.

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Eso tiene el escándalo político que pretende descarrilar, como diría la agencia de noticias Bloomberg. De ahí el interés de azuzarlo por parte de influenciadores, plataformas, políticos y activistas en esa masa amorfa, sin norte claro salvo el de alarmar, que hoy se llama oposición. Ahí, por supuesto, no cabe el periodismo, que deja de serlo en los sesgos y prejuicios.

Por atender al humo y obstáculos en la vía, el maquinista puede perder el rumbo e ir al abismo: el inaudito sueño, embadurnado de vanidad y ambiciones de los profetas del desastre.

La primera víctima podría ser el proceso de la paz integral, ahora “coincidencial” blanco de ataques de opinadores, embaucadores y odiadores, que a veces son los mismos. Podría serlo incluso antes de que la vilipendiada reforma a la salud, sobreanalizada desde el privilegio, la voz de los “dueños” o del “todo tiempo pasado fue mejor”, obviando fracasos, malversaciones, brechas y desigualdades. O antes de la reforma laboral, con argumentos tan absurdos que, en caso de ser aceptados, serían confesión de culpa de una sociedad esclavista, o formas de chantaje que confunden garantías con pérdida de empleo.

A punta de especulaciones o posverdad van demoliendo lo aún no anunciado, lo que no tiene forma mientras terminan negociaciones, como el debate sobre el tal multifondo internacional para desmovilizados, que no pasa de ser posibilidad lejana y que, con mala leche, confunden con versiones demenciales como que sería alimentado con dineros de la reforma tributaria.

Escandaloso, claro, y con efectos inesperados como la cautela, que no negativa, del Gobierno estadounidense a tres solicitudes urgentes: acompañamiento con carácter de delegación, apoyo económico como los US$1.500 millones a proceso con las FARC y que excluya de listas de grupos terroristas a quienes negocien.

Mientras el Gobierno no produzca hechos estará expuesto a decires, supuestos y escándalos reales y producidos de manera truculenta. Mientras la oposición no produzca pruebas sino versiones construidas como reservadas, pero percibidas como anónimas por los ciudadanos, será eficiente produciendo indignación e incertidumbre, pero terminará fuera de la vía en un mar de confusión que cualquiera puede aprovechar.

@marioemorales

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