Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Nada tan expresivo como esa audiencia virtual del senador Álvaro Uribe con algunos de los mercaderes del fútbol, en la que lo menos importante era precisamente el fútbol.
Poseído de nuevo por una súbita nostalgia de poder y saltándose la fila del mindeporte y del presidente que él eligió, quiso decidir, fiel a su estilo, sin tener en cuenta conceptos de expertos y conocedores, cuándo se debía reanudar la Liga. Ni la reacción del ministro ni la de Duque pudieron ocultar la inveterada obsesión de Uribe por el poder ni la impaciencia de quienes, en su partido y los aliados, reniegan de la paquidermia del Ejecutivo.
Se ve que el expresidente ya no se conforma con mover a sus anchas las fichas en los sectores de defensa, trabajo y hacienda, y quiere hundir los talones para presionar el paso del Gobierno en otros ámbitos. Sus copartidarios se sienten con derecho, como lo expresan en cada declaración, para cobrar por ventanilla la elección, pero sobre todo por el vacío de poder que ha dejado Duque desde que inició la pandemia.
Paradójicamente, en ningún lugar se le había visto tan cómodo en estos 22 meses como en “su” programa de televisión, pareciendo que trabaja, con esa retórica paternalista e inane que terminó por espantar a la población hacia los noticieros para el resumen nuestro de cada día.
Cree Duque, y los que le calientan el oído, que sigue montado en el potro de las encuestas. Pero gobernar-gobernar se los ha dejado a otros, que son tan parsimoniosos como él, a juzgar por las críticas de Vargas Lleras a la lentitud del minhacienda que, frente a cada reto, como sus colegas, solo acierta a balbucear la palabra reforma, así luego salgan a decir que reforma no, o que ellos no, como acaba de hacer el mindefensa.
Que ni sus copartidarios le tengan confianza habla por sí solo. Para no mencionar los perfilamientos hechos a su círculo cercano, no sea que se vaya a descarrilar. En lo que sí coinciden todos es en querer darle letra, hasta en su programa, donde mejor no podía estar.