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Crisis griega: malentendidos y comentarios

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EN LA PRENSA SE HAN PRODUCIDO algunos malentendidos respecto a la crisis griega que puede ser oportuno aclarar.

Por ejemplo, un “Confidencial” de la revista Semana (Julio 12/15) afirma lo siguiente: “En este momento Grecia está quebrada y su supervivencia depende de que Alemania le de una manita en términos de oxígeno económico. Esto deja la impresión de que los griegos son unos vagos y que los alemanes son los más pilos del continente. Sin embargo, las cifras que acaba de revelar la OCDE demuestran exactamente lo contrario. En un ranking de los trabajadores de todos los países europeos resulta que los que más horas trabajan son los griegos con 2.024 horas. Y el país donde menos se trabaja es ni más ni menos que Alemania, donde según la OCDE el promedio es de 1.371 horas al año.”

Dado que el objetivo empresarial no es moler mucho y producir poco, el número de horas que se trabaje no es lo que importa, sino los resultados o la productividad por trabajador. En ese mismo estudio de la OCDE se saca a relucir que los que más horas trabajan en el continente —ocupando los tres primeros lugares— son los griegos, los polacos y los húngaros. Sin embargo, a nivel de productividad, estos mismos países ocupan el puesto 18, 24 y 25 respectivamente. Por el contrario, los que menos horas trabajan —holandeses, alemanes y noruegos— ocupan los puestos cuarto, octavo y primero en el ranking de productividad dado que el capital humano de estos países nórdicos es bastante más preparado, y dispone de muchas más herramientas que les permite ser más productivos como son los robots.

Por otra parte, comentaristas y analistas hacen una comparación entre las condiciones leoninas que le ha impuesto Alemania y la Comunidad Europea a Grecia para su rescate, y aquellas que se impusieron a Alemania después de la primera guerra mundial, condiciones tan draconianas y fuera de lugar que incidieron de manera decisiva en el surgimiento de Hitler. Igualmente algunos señalan la condonación de buena parte de la deuda europea a través del “Plan Marshall”, en la que si el mundo le hubiera aplicado a Alemania y otros países europeos el mismo rasero que estas naciones le aplican a Grecia, es bien posible que hubiesen demorado mucho más tiempo en la miseria en la que quedaron Alemania, luego de la Segunda Guerra Mundial, y España, luego de la Guerra Civil.

Sin embargo, las circunstancias son diferentes. En el caso de Grecia, lo que los países de la Comunidad Europea, liderados por Alemania, están tratando de lograr (aparte de recuperar los recursos que le fueron prestados) es el desmonte del modelo griego de “estado benefactor”. Grecia, al no generar internamente los recursos que estaba gastando, sobrevivía, y pretende seguir sobreviviendo, con la plata de los demás. Indistintamente haya condonación de deuda o se acepten pagos en “especie”, es imprescindible que Grecia modifique un modelo en el que su nivel de gasto no tiene relación directa con su nivel de ingreso.

Remontándonos a la historia, después de la primera guerra los “aliados” le exigieron a Alemania unas condiciones inalcanzables en reparaciones e indemnizaciones. No existía ninguna posibilidad que Alemania pudiera cumplir con las demandas de los Aliados, que lejos de ser las legítimas pretensiones de un acreedor contra un deudor, eran producto de la revancha, especialmente de Francia. En el caso del Plan Marshall, con la carga de la deuda existente, tampoco era posible salir adelante. El problema de Grecia es más de modelo que de monto de la deuda.

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