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De vez en cuando actos terroristas

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El Consejo de Estado determinó hace unas semanas que las Farc no pueden ser consideradas como un grupo terrorista. Dicho Tribunal aclaró que aunque “las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) realizan actos terroristas”, no deben ser catalogadas como tales.

“No resulta jurídicamente riguroso, ni respetuoso de las disposiciones del mismo DIH catalogar sin matices a las agrupaciones guerrilleras que, como las Farc, toman parte en el conflicto armado, como terroristas”, señaló el texto. El Consejo reconoció, sin embargo, que “los guerrilleros cometen de vez en cuando actos terroristas cuando su accionar violento está dirigido a causar pánico entre la población civil”. “Pero la realización de un acto terrorista no debe llevar a calificar al sujeto como terrorista más allá de la responsabilidad que puede caberle al combatiente”, agregó la alta Corte.

Remontándonos a una historia no muy lejana, en 1891el escritor José Feliú y Cortina escribió una obra basándose en una copla popular que, afirmó, oyó durante un viaje de Madrid a Barcelona:

Si vas a Calatayud,
pregunta por la Dolores,
que es una chica muy guapa,
y amiga de hacer favores.

No sabemos exactamente el horario en que Dolores concedía sus favores, pero tenemos la certeza que era de vez en cuando. Pero a nadie se le hubiera ocurrido afirmar que la irregularidad en la prestación de los favores era un argumento sólido para afirmar, con malabarismos jurídicos, que Dolores no era una zorra. Los españoles, amigos de llamar al pan, pan, y al vino, vino, no hubieran vacilado en aclarar que el hecho que la prostitución sea ocasional no permite graduar de ‘señorita’ a una ramera. Confundir a una zorra con una damisela, más que un error es una estupidez.

El Consejo de Estado va a determinar próximamente que el hecho que un criminal asesine solo de vez en cuando, no permite que no se le tilde de asesino; y que el deshonre ocasional de una mujer no es razón para catalogarlo como violador. Y digan los magistrados de esta corte lo que les venga en gana, mientras la guerrilla cometa actos terroristas, son terroristas. Y mientras trafiquen con drogas, son narcotraficantes. Si sistemáticamente hacen las dos cosas, como ocurre hoy en día, son narcoterroristas.

Por otra parte, el ágil periodista Mauricio Vargas, en una de sus recientes columnas en El Tiempo, señala: “El Consejo de Estado paró la venta de Isagén con el argumento, no demostrado, de que ‘pone en riesgo’ las finanzas de la Nación. Es al revés: ese dinero hace falta para construir carreteras, vivienda social y colegios, en vez de que siga invertido en Isagén en un rezago de las poco positivas épocas del Estado empresario. Pero además: ¿quién dijo que el Consejo de Estado está para cumplir tareas que son de otros, como el Ministerio de Hacienda, el Banco de la República o la Contraloría? ¿Cuándo se graduaron los consejeros de Estado de hacendistas? Ellos están para evaluar la legalidad de una medida, no para opinar sobre su conveniencia económica”.

Buena parte de los serios problemas que atraviesa Colombia se deben al desorden institucional. La división de poderes entre el legislativo, el judicial y el administrativo se ha vuelto un chiste. La función principal del Consejo de Estado es dirimir los conflictos entre los particulares y la administración y entre la administración y la misma administración. ¿Será que alguien es capaz de ponerle el cascabel a este gato?

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