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Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia, es un académico serio y ponderado. En su reciente artículo “¿Menos impuestos, más empleo?” (El Tiempo, 10/01/2020), Farné se pregunta si en Colombia podría llegarse al paradójico desenlace de que la reducción de los impuestos a las empresas lleve a una indeseada disminución del empleo. Farné se basa, para respaldar sus argumentos, en la falta de resultados de medidas similares en materia de impuestos que fueron adoptadas en Estados Unidos y cita un desactualizado artículo de Paul Krugman —un economista sesgado e ideologizado— en el que el estadounidense afirma que el impuesto a la renta de las empresas en EE. UU. se rebajó de 35 % a 21 %, y se permitió de forma temporal la deducción total de los gastos de adquisición de algunas categorías de activos. Para Farné, “según el premio Nobel de economía Krugman (The New York Times, 15 de noviembre de 2018), las empresas han destinado a la nueva inversión solo una pequeña porción de los menores impuestos. De hecho, la mayor liquidez podría haber sido utilizada por las empresas para incrementar los dividendos y los sueldos de sus trabajadores y directivos, o para proceder a la recompra de acciones, en vez de destinarse a nueva inversión”. Farné igualmente sustenta su perplejidad en un documento del Fondo Monetario Internacional que, en relación a la reforma fiscal en EE. UU., encuentra que “el auge de la demanda agregada parece haber sido el principal determinante del aumento de la inversión desde 2017 y no el menor costo de uso del capital asociado con la reducción de los impuestos”.
El pasado 10 de enero, la periodista Patricia Cohen, de The New York Times, trajo a colación una serie de estadísticas determinantes, entre ellas que en el mes de diciembre en EE. UU. se crearon 145.000 empleos nuevos, adicionales a 1’950.000 creados en los primeros 11 meses del año, lo que le permitió al país terminar el 2019 con la tasa de desempleo más baja en los últimos 50 años. EE. UU., por más que no convenza a Krugman y al FMI, ha cumplido su período más largo de generación de empleo ininterrumpido. Por otra parte, la tasa de desempleo para los hispanos también alcanzó un nuevo mínimo histórico, ubicándose en 3,9 %, la más baja en los registros desde 1973. Para Andrew Chamberlain, economista jefe de la empresa de colocación Glassdoor, “la economía estadounidense lleva en expansión más de nueve años. Incluso antes de los recortes de impuestos por valor de 1,5 billones de dólares, el mercado laboral estaba cerca del pleno empleo. Pero la bajada fiscal ha sido un estímulo poderoso, y ha llevado a la economía al rojo vivo”.
Donde Farné y, por supuesto, Krugman y el FMI aciertan es que existe una tendencia general hacia la automatización de los procesos productivos y la utilización de inteligencia artificial. Por lo tanto, esperar de las empresas ya existentes la creación de nuevos puestos de trabajo no es realista. Krugman y el FMI no ponen en evidencia o se les olvida que dos de cada tres nuevos puestos de trabajo en EE. UU. no los crean las empresas existentes, sino las nuevas. En Colombia, no albergo duda de que el principal escollo a la creación de nuevas empresas y la generación de nuevos empleos no es la Ley de Crecimiento Económico, como lo sugiere Farné, sino políticas anacrónicas y alejadas del mundo moderno, como las que han llevado a Uber y a empresas similares a abandonar el país.