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POR MUCHOS SEMESTRES MÁS EL país va a seguir pagando el gigantesco costo de mantener —durante ocho años— a cargo de la infraestructura a una persona cuyo perfil se ajustaba más al de ser jefe de Caminos Vecinales.
Dejamos pasar el “boom” inversionista de la pasada década y desperdiciamos una hermosa oportunidad para poner a Colombia a la altura de las naciones más desarrolladas en vías, aeropuertos, ferrocarriles y transporte fluvial. Colombia sigue con un enorme rezago frente a países como Chile y Brasil, dos naciones que entendieron a cabalidad que sin adecuada y moderna infraestructura, las posibilidades de crecer a tasas superiores al 4% o 5% anual eran mínimas.
El actual ministro de Transporte, Germán Cardona, enfrenta enormes retos, entre ellos la reconstrucción de una serie de carreteras destrozadas por las inclemencias del peor invierno en los últimos 70 años, invierno que hasta la fecha ha dejado 41 vías cerradas totalmente y 225 con cierres parciales. Pero posiblemente el mayor reto de Cardona es enderezar las concesiones otorgadas por Gallego las cuales, según la prensa, sin excepción alguna, presentan problemas. La improvisación, la falta de claridad, las absurdas preferencias a unos pocos “escogidos”, fueron las consignas de esa administración. Pero además de enderezar entuertos, Cardona debería concentrar sus esfuerzos en hacer las siguientes cinco obras, todas ellas avaladas por la Cámara Colombiana de Infraestructura:
– Adecuar la navegabilidad del río Magdalena y el río Meta. (El flete fluvial tres veces menor que el de carretera).
– Construir un Sistema Ferroviario Central. (El flete férreo es tan barato como el fluvial y puede llegar a tener ramales en los centros de producción, principalmente los mineros).
– Articular las dobles calzadas, haciendo énfasis en autopistas continuas entre Bogotá y Buenaventura y Bogotá y la Región Caribe. (La mayoría de las dobles calzadas que construyó el gobierno anterior son variantes de poblaciones medianas y pequeñas).
– Construir un nuevo túnel en la Línea en el sentido Buenaventura-Bogotá. (Inexplicablemente sólo se hizo el túnel en el sentido Bogotá-Buenaventura).
– Construir la Marginal de la Selva, principalmente la vía Puerto López-Puerto Gaitán-Puerto Carreño. (El gobierno tiene que tener la certeza de que no va a ser posible desarrollar los 5 millones de hectáreas de tierra agrícola en la Orinoquia si no lleva a cabo inversiones en infraestructura, principalmente las de acceso al Atlántico por Venezuela.
Apostilla 1: El ministro Cardona, consciente de que somos un Estado de Derecho, prohibió el cobro de multas por exceso de velocidad en aquellas zonas donde los límites no estuvieran claramente marcados. Si la ley autoriza velocidades máximas de 120 km/h, no es potestativo del Ministerio y de la Policía de Carreteras establecer límites a su libre albedrío. Antes de que se impongan cargos y sanciones por abuso de autoridad, a los motoristas multados se les deben devolver las sumas ilegalmente cobradas.
Apostilla 2: Cardona debe igualmente imponer una actualización trimestral de las tablas de valores de los vehículos, tablas totalmente desfasadas. (En la mayoría de los casos dichas tablas están entre 40 y 50% por encima del valor comercial del vehículo). Como el impuesto de rodamiento se cobra sobre estas tablas, lo que de hecho ocurre es que el Estado está robando a los ciudadanos. Es incomprensible e inaceptable que Fasecolda, el gremio de los aseguradores, maneje igualmente avalúos que no reflejan el valor comercial de los vehículos. Que un gremio privado se preste para esquilmar a los compradores de seguro de los carros, es un exabrubto que bordea lo penal.