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CON LA PEREGRINA E INGENUA EXcusa de que tienen que hacerle frente al contrabando, la Federación Nacional de Departamentos propone cerrar las fronteras al alcohol extranjero a partir del 1° de marzo de este año.
Lo que el gremio de los gobernadores persigue es coartar la libertad que hoy disfrutamos los colombianos de consumir el licor que escojamos, provenga de donde provenga, y forzarnos a consumir productos de dudosa calidad fabricados por las licoreras departamentales (o por aquellas empresas privadas a que algunos departamentos les hayan cedido —parcial o completamente— su monopolio). La inconstitucional y arbitraria pretensión de los mandatarios departamentales recuerda al que resolvió el problema de su infortunio conyugal vendiendo el sofá del adulterio.
Colombia, casi con exclusividad entre los países desarrollados, sigue siendo un “Estado cantinero”, es decir, aquel en donde el Estado se ve en la necesidad de emborrachar a los padres para poder educar a los hijos. Pero por lo visto el arcaico monopolio de producción y venta de licores no sólo no satisface la codicia fiscal de los mandatarios seccionales, sino que ahora buscan convertir en delincuente a todo ciudadano que consuma licor importado. En un país donde reina la impunidad, como lo demostró el vil asesinato de los dos estudiantes en Córdoba, los gobernadores con su avidez alcabalera buscan es consolidar sus monopolísticas prebendas. Lo que en realidad van a lograr —aparte de convertir al país en un Estado policivo— es poner en riesgo la salud de los colombianos.
Y de llegar a aprobarse las pretensiones de la Federación Nacional de Departamentos (teniendo en cuenta el rechazo de los consumidores a la prohibición), el contrabando y la adulteración van a florecer como nunca lo han hecho en la historia patria. (El licor ‘chiviado’ llenará el vacío que deja el licor importado). Según la prensa, “los mandatarios departamentales confían en que el trabajo en conjunto de la DIAN y la Polfa permita no sólo hacerle frente al contrabando de licor, sino hacerle frente a su adulteración”. ¡Por Dios, qué candidez pueril la de los gobernadores! ¿Acaso la DIAN y la Polfa han sido a la fecha capaces de frenar el contrabando de licores que según la susodicha Federación es del 75% del licor que se consume en el país?
Adicionalmente, la singular propuesta de los gobernadores reforzaría un muro infranqueable al libre comercio, muro que está en flagrante violación de todos los tratados y acuerdos comerciales que ha suscrito Colombia. A manera de ejemplo, con el monopolio existente el país viola dos compromisos fundamentales del Pacto Andino: lo concerniente a la zona de libre comercio y el artículo 44 del Acuerdo de Cartagena. Lo que no tiene presentación alguna es que mientras el país está tratando con la mano derecha de suscribir tratados de libre comercio con Estados Unidos, Europa y algunas naciones del Asia, simultáneamente esté erigiendo con la mano izquierda nuevas talanqueras al libre comercio. Esto implicaría —en materia de política económica— una inaceptable falta de sindéresis.
Apostilla: El ministro de Transporte, Germán Cardona, con razón de sobra tomó la decisión de eliminar la tabla de fletes, primitivo instrumento que les permite —al regirse sus tarifas por decreto y no por el mercado— a muchos transportistas ser arrogantes, laxos e ineficientes. La tabla de fletes, aparte de perpetuar monopolios y asegurar la inmortalidad de las chatarras, es un yugo para las empresas que tienen que competir en los mercados internacionales. Si el Gobierno quiere evitar colocarse la soga al cuello durante los 42 meses que le queda de mandato, de ninguna manera puede ceder ante las demandas de algunos transportistas en el anunciado paro del 2 de febrero.