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En tuit publicado en este diario el pasado 11 de agosto, el expresidente Ernesto Samper afirma: “Al retirarse presidente @JuanManSantos es preciso reconocer que hizo una presidencia digna, serena y tolerante con una oposición hirsuta y en ocasiones delirante”. Para mayor claridad del lector, hirsuto (según el Diccionario de la Real Academia) es aquel que tiene el pelo disperso y duro; y delirante es el que tiene perturbada la razón por una enfermedad o una pasión violenta. La encuestadora Yanhaas, en un informe publicado el pasado 10 de agosto, dice que el presidente Santos se despidió con una desaprobación de su mandato del 72 %. En otras palabras, el expresidente Samper afirma que de los 50 millones de colombianos, los 36 millones que no compartimos la dignidad, la serenidad y la tolerancia de la pasada administración tenemos el pelo disperso y duro y en ocasiones tenemos perturbada la razón por enfermedad o pasión violenta.
Regresando al tuit de @ernestosamperp, se debe aclarar que estamos hablando de Ernesto Samper modelo 2018, porque el modelo 2010 no era tan lisonjero con Santos. Según artículo de El Espectador del 27 de abril del 2010, el expresidente Samper afirmó: “Sí llegué a tener conocimiento de un supuesto complot en mi contra, del cual hacía parte el hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos, y que tenía como objetivo ‘tumbar mi gobierno’… A mí me consta que sí había intenciones de armar una coalición siniestra patrocinada por Juan Manuel Santos, por narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros. Tuve conocimiento por parte de Gilberto Echeverry, que era mi ministro de Defensa, de los contactos que se hicieron hasta con las Farc”. Samper se refirió a Santos como “la crema dulce del pastel envenenado”, al hacer alusión al supuesto complot que se habría fraguado para derrocar su gobierno, y puntualizó además que nunca autorizó una reunión Santos-Farc.
En un pasado no tan lejano, concretamente durante la presidencia de Ernesto Samper en 1994, Juan Manuel Santos fundó la Fundación Buen Gobierno, entidad que utilizó como herramienta para hacerle oposición a Samper. Desde su think tank, y apoyado en su columna en El Tiempo, Santos se declaraba enemigo acérrimo de ese régimen y disparaba agudas y mordaces críticas contra el presidente de la República por el ingreso de narcodineros en la campaña presidencial. Concretamente, en enero de 1996, Santos pidió de frente la renuncia de Ernesto Samper. En su columna en El Tiempo le dijo: “Es un nefasto legado para una nación ansiosa de autoridad y liderazgo, que la mayoría de la gente piense que desde la Presidencia de la República se puedan eludir responsabilidades, inclusive mentir, y no pase nada… Si es su voluntad inmolarse, no pase a la historia como el sepulturero del Partido Liberal… Sea leal con su patria que lo colmó de honores y con su estirpe de tan noble espíritu: retírese con grandeza y recibirá el reconocimiento de los colombianos y de la historia”.
O tempora, o mores! (¡Qué tiempos, qué costumbres!), exclamaba Cicerón en su primera Catilinaria. ¿Será que en un futuro no muy lejano leeremos un tuit de Juan Manuel Santos modelo 2018 afirmando: “Es preciso reconocer que @ernestosamperp hizo una presidencia digna, serena y tolerante con una oposición hirsuta y en ocasiones delirante”? No lo descarte, amigo lector: estamos hablando de un par de acróbatas profesionales.
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