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Tal como decía en estos días un periodista argentino: “en este país están locos los dirigentes”. Difícil contradecirlo.
José Obdulio Gaviria sale a gritar que “la Fiscalía tiene secuestrado a Santiago Uribe”, Horacio Serpa alega estar preparado para pelear “donde y cuando me digan” con el uribismo, como si fuera un pandillero, mientras la senadora Valencia alega que “solo falta que maten al expresidente Uribe”, y Uribe asegura que, en la persecución contra el Centro Democrático, la Fiscalía prepara una orden de captura contra Óscar Iván Zuluaga, así como una acusación para vincular a sus hijos con el zar de la chatarra.
El procurador Ordoñez dice que se está violentando el derecho a la oposición política, y los ministros de Santos saltan a la arena: “El ladrón juzga por su condición, la era de los presidentes manipulando la justicia quedó atrás”, escribe la ministra Parody, junto a otros trinos como que “el que las hace se las imagina”.
Pero ella no es la única. También la ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, le escribió a los hijos de Uribe un trino y otro dirigido al expresidente: “su dolor de padre no puede ser excusa para llenar de inexactitudes y embustes a los colombianos. Pruebas y no rumores”. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo en tono retador: “Que los hijos de Uribe digan quién es que está presionando a la Fiscalía desde la Presidencia”.
A esto se suman declaraciones, como las de Andrés Pastrana tras la firma del acuerdo de justicia: “se entregó al país en tan solo 72 horas”. Acusación a la que respondió Santos refiriéndose a la tristeza que sentía de ver cómo un presidente que despejó una zona del tamaño de Suiza, ahora decía que el proceso de paz era entregar el país. Pero cuánta emotividad. Pasamos de los delirios de persecución a los insultos, a las tristezas, a las acusaciones de calumnia, en una montaña rusa de emociones que bien podría ser materia prima para un gran culebrón.
Y esto sin mencionar las peleas dentro del mismo Gobierno. Según Cambio Radical, el ministro Cristo quiso presionar a congresistas para aprobar el proyecto de generar varios caguanes: “Instamos al ministro Cristo a que oriente el debate de manera serena y transparente”, le pide el partido presidido por Rodrigo Lara en un comunicado. Cristo replica que Cambio Radical no está con la paz. Rodrigo Lara ataca a Cristo, a quien “invita a contestar las dudas de los colombianos sobre zonas de concentración”.
Entretanto, Gustavo Petro, en uno de cada cinco trinos, ridiculiza a Peñalosa desde su cuenta en Twitter, además replica todo comentario ofensivo al mandatario, sin dejar de incurrir en su juego sucio de las teorías de la conspiración: “Lo que hace Peñalosa es desvalorizar a la ETB para venderla barata”. Y otro donde comenta: “Una plutocracia que manosea a los pobres”, acompañado de una foto de Peñalosa abrazando a una vendedora ambulante.
Guerra sucia, persecuciones, calumnias. Y eso que la campaña por las presidenciales de 2018 no ha comenzado en forma. ¿Será cierto que cada país tiene los dirigentes que se merece? Porque de ser cierto, algo muy malo debemos estar haciendo como sociedad.