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Promesas incumplidas

Melba Escobar
21 de octubre de 2015 – 09:00 p. m.

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Entre los tres favoritos a la Alcaldía de Bogotá hay solamente uno que ha dedicado los últimos 35 años a pensar la ciudad, a recorrerla, a buscar soluciones para sus problemáticas y a dar resultados contundentes.

Algunos lo acusan de ser el “candidato de la oligarquía”. Y, sin embargo, los ricos no se identifican con él, como por ejemplo los del Country Club, quienes no le perdonan el haberles quitado las canchas de polo, que convirtió en un parque público.

La carrera que culminó con su llegada a la Alcaldía en 1998 fue el resultado de un largo recorrido por la administración local que incluye haber sido director de Planeación de Cundinamarca y subgerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.

En su administración creó Transmilenio, un sistema de transporte que hoy, más de 15 años después, tiene problemas, pero que llevó la conectividad a zonas deprimidas de Ciudad Bolívar, Usme, Bosa, Kennedy, entre otras localidades que él conoce como la palma de su mano. El modelo ha sido replicado en varias ciudades de Colombia y del mundo y logró conectar a todo Bogotá en un sistema integrado de transporte, de gran eficiencia en su momento.

Peñalosa creó las megabibliotecas del Tunal, el Tintal, la Virgilio Barco, entre otras obras que transformaron el tejido social de la ciudad. Esto sin mencionar el efecto que sobre la vida de cientos de miles de bogotanos tuvo la construcción de más de 70 kilómetros de ciclorrutas, así como los parques, andenes, jardines infantiles, entre otras acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida de los habitantes en localidades de estratos bajos.

El exalcalde es considerado hoy una de las máximas autoridades mundiales en urbanismo para el cambio social y, sin embargo, para la mayoría de los bogotanos no es la mejor opción de voto el próximo domingo.

En cuanto a ser el supuesto candidato de la “oligarquía” —esa palabrita polarizadora que tanto disfruta nuestro actual alcalde—, no olvidemos que sus dos principales contendores también pertenecen a la rancia burguesía bogotana y que esa no es razón para descalificarlos.

Si de política se trata, sin duda Peñalosa ha cometido muchos errores. Es quizás el menos hábil de los tres, pero es también el más concentrado en la ciudad como genuino objeto de sus desvelos.

Mi voto es por Enrique Peñalosa porque es, sin discusión, quien mejor conoce a Bogotá. Es el candidato más técnico, el más experto. Mi voto es porque no le tiene miedo a dar la pelea con tal de privilegiar el interés público sobre el privado, porque es una persona que entiende la relación entre movilidad y humanismo, la conexión entre urbanismo y calidad de vida y que, con hechos concretos, sabe cómo solucionar los problemas de la capital.

Quien está calificado para ser el alcalde estrella prácticamente en cualquier ciudad del mundo, puede ir liderando en las encuestas, aunque no triunfará con una mayoría absoluta. Sin embargo, no pierdo la esperanza de ver a Peñalosa ganador y con eso, por contradictorio que parezca, lograr lo que no hizo Gustavo Petro con su promesa de campaña: la de hacer de Bogotá una Ciudad Humana.

@melbaes

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