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Macrolingotes

Óscar Alarcón
15 de abril de 2013 – 06:00 p. m.

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Con gran pompa, Barranquilla celebró sus doscientos años de fundada. Hasta el Júnior ganó.

 La hermosa ciudad Caribe, que tanto me gusta, repitió sus carnavales y se hizo acompañar de sus más destacados hijos, desde Sofía Vergara y Silvia Tcherassi, hasta el beisbolista Édgar Rentería (faltó Shakira). La alcaldesa Elsa Noguera estuvo feliz, alegre como siempre, acompañada del presidente Santos y de otros destacados funcionarios del alto gobierno.

¿Pero Barranquilla sí es tan joven? El destacado jurista Gaspar Caballero me hizo llegar un libro, publicado rudimentariamente en 1929, con motivo de los “trescientos años de existencia” de Barranquilla. El autor, el antioqueño J. Montoya Márquez. La edición, con gran cantidad de avisos, fue de 5.000 ejemplares y tuvo un valor de $1,50. La publicación fue de la Litografía Barranquilla.

El trabajo es muy completo, de 250 páginas, en anotaciones históricas, muchas de ellas tomadas del libro Barranquilla, homenaje del Banco Dugand, 1922, de José Ramón Vergara y Fernando E. Baena. Dice que la llegada de pobladores a “estos contornos” principió en 1620 con ocasión de un fortísimo verano que secó la mayoría de las fuentes y abrevaderos que existían al occidente. “Pero, agrega, el comienzo de la fundación del primer caserío de las Barrancas de San Nicolás parece que no se efectúo sino en el año de 1629, fecha en que los más concienzudos historiadores convienen en fijar para el origen o nacimiento de Barranquilla”.

Primero se le llamó Barranquillas por haber empezado a poblarse en las barrancas más pequeñas, menos altas o extensas, del grupo ya bautizado “Barrancas de San Nicolás”. La primera casa fue cerca del Teatro Municipal, en donde se colocó una placa que decía: “En esta manzana comenzó a poblarse el sitio de Barranquilla, 1629-1913. Junta del Centenario”.

Como muchas hermosas señoras y jóvenes barranquilleras, a quienes ve uno a las cinco de la tarde comiendo “frozo mald” en la Heladería Americana, con sus labios mejorados, ¿será que a la ciudad también le quitan la edad? Porque por estos días le bajaron 184 años del tacazo.

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