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Actualidad de la antropofagia

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En una entrevista, el director de cine Ken Loach comparó la situación retratada en su documental Cathy Come Home, de 1966, y el actual aumento de la indigencia en el Reino Unido.

“Necesitamos una economía en la cual puedan planificarse el empleo y la vivienda. En cambio, hoy tenemos una situación en la cual la cantidad de casas abandonadas a causa de la depresión en el norte contrasta con la sobrepoblación y escasez del mercado recalentado en el sureste”.

Según Loach, en vez de usar nuestra riqueza colectiva para contrarrestar los efectos de la desindustrialización y la especulación en vivienda y educación, frutos del inflexible axioma según el cual la política es impotente frente al mercado, hemos aceptado un sistema que devora a sus propios hijos o los lanza a la calle para que se devoren entre sí.

Tales declaraciones traen a la mente las primeras líneas de un artículo de García Márquez publicado en 1950 por El Heraldo de Barranquilla. “No es exagerado pensar que los hombres de hoy deben prepararse para la posibilidad eventual de la antropofagia. Después de la cosas que se están viendo, no sería extraño que un día de estos… se regularice la oferta de sacrificios mortales”, observó el escritor colombiano.

Loach y García Márquez tienen razón. Vean lo que sucede en Europa y Colombia. En esta última un grupo de colombianos, “de ultraderecha”, según declaraciones del fiscal general, hace hasta lo indecible para que los colombianos nos sigamos matando unos a otros.

No se trata del proverbial enemigo externo, el “castro-chavismo” de los delirantes ideólogos del resentimiento, sino de elementos dentro del Estado y las Fuerzas Armadas. Son estos últimos quienes, en una mezcla de paranoia y fervor fideísta, han regularizado la oferta de sacrificios mortales. Y ni se dan cuenta de que así copian al supuesto enemigo del cual desean salvarnos. Sumando un insulto colectivo al daño cometido, se declaran a sí mismos héroes salvadores de la patria.

Después de las cosas que se están viendo, hasta es posible que quienes se benefician del resentimiento de estos héroes terminen en el Palacio de Nariño. Semejante patología nacional requiere de un José Francisco Socarrás que la analice.

En aquella otra, en la Europa de Loach, la ultraderecha va en camino de ganar las elecciones. Su único programa es destrozar a Europa y culpar a los inmigrantes.

Habría que recuperar el pensamiento antropofágico de García Márquez para entender tales disparates. Quizás Javier Cercas haya dado el primer paso al declarar en días pasados que a los maestros hay que comérselos con salsa picante.

Óscar Guardiola Rivera.

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