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Uno de los mejores economistas de nuestro tiempo, el surcoreano Ha-Joon Chang, estará en el Hay Festival colombiano. Hace poco se refirió a la crítica situación actual de los mercados globales.
En efecto, la bolsa de los EE.UU. ha tenido el peor comienzo de año de toda su historia, la japonesa ha perdido un 15 % de su valor, la europea un 10 % y la economía china continúa su espiral descendente. Ello significa malas nuevas para África y Latinoamérica, esta última afectada por la guerra cambiaria, los conflictos económico-políticos e hiperinflación en algunos países de la región y contracción en el resto.
La narrativa dominante según la cual gracias a la aplicación de medidas de austeridad la economía mundial se ha recuperado comienza a derrumbarse. Quienes apelaron a esa narrativa en Europa y las Américas advierten ahora en contra de la peligrosa mezcla de diversos ingredientes tales como la devaluación de la divisa china y la caída en los precios del petróleo. Por implicación, culpan a la China y a otros gobiernos no derechistas en el caso de las Américas por el hecho de haber “perdido el rumbo” hacia la recuperación. “Lo cierto es que la recuperación verdadera de la crisis iniciada en el 2008 jamás ha tenido lugar”, advierte Chang. “Mucho peor, buena parte de la llamada recuperación ha sido motivada por burbujas financieras, creadas gracias a la inyección de dinero en los mercados financieros”. Las tales han adquirido niveles dramáticos en los EE.UU. y el Reino Unido.
Según Chang, las causas principales del actual remezón económico global deben buscarse en las naciones ricas y en especial en la estadounidense y la británica lideradas por sus sectores financieros. “Tras haberse rehusado a realizar cualquier transformación estructural de sus economías tras la crisis de 2008, la única manera en que podían generar algún tipo de recuperación era creando nuevas burbujas financieras. Sus gobiernos y sectores financieros supieron persuadir a muchos al presentar tal recuperación anémica como si fuese un retorno impresionante a los buenos tiempos, propagando con ello el mito según el cual estas inmensas burbujas constituyen una medida de riqueza”, afirma. Gobiernos como el actual en Argentina o uno eventual de la oposición en Venezuela de seguro copiaran esa retórica.
El antídoto, dice Chang, consiste en reinventar un sector financiero menos complejo y más paciente, invitando a la inversión en la economía real mediante incentivos fiscales y tecnológicos junto a medidas más profundas para reducir la desigualdad. Ojalá tomemos nota.